Calor extremo: advierten que para 2050 más del 40% del planeta podría vivir temperaturas peligrosas
Un estudio internacional proyecta que el aumento sostenido del calentamiento global expondrá a miles de millones de personas a condiciones térmicas cada vez más severas en las próximas décadas, con impacto directo en la salud, la energía y la vida cotidiana.
Los investigadores subrayan que la crisis climática ya avanza desde el umbral de 1 °C por encima de los niveles preindustriales y podría superar los 2 °C hacia mediados de siglo.
Un estudio publicado en Nature Sustainability alertó que, si el calentamiento global alcanza los 2 °C, el número de personas expuestas a calor extremo se duplicará hacia 2050, con impactos en la salud, la energía y la economía. Los científicos advierten que ninguna región del mundo quedará al margen del fenómeno.
El aumento de 2 °C no se refiere a la temperatura diaria en cada ciudad, sino al incremento de la temperatura media global del planeta respecto de los niveles preindustriales. Ese cambio, aunque parezca pequeño, se traduce en un fuerte aumento de los días con calor extremo en amplias regiones del mundo.
Nature Sustainability sostiene que el aumento de la temperatura media global modificará de manera drástica la distribución del calor extremo en el planeta. Aunque los países tropicales y del hemisferio sur serán los más afectados, también se verán comprometidas regiones del norte, cuyos sistemas urbanos están diseñados para soportar el frío y no olas de calor prolongadas.
Los investigadores subrayan que la crisis climática ya avanza desde el umbral de 1 °C por encima de los niveles preindustriales y podría superar los 2 °C hacia mediados de siglo si no se reducen con rapidez las emisiones de combustibles fósiles.
De superarse el umbral de 2 °C, la cantidad de personas sometidas a calor extremo pasará del 23% de la población mundial a 3.790 millones en 2050.
Cambios en la demanda energética
El calentamiento global también impactará en los patrones de consumo energético. Mientras que en el hemisferio norte disminuirá la demanda de calefacción, en el hemisferio sur crecerá de forma marcada la necesidad de refrigeración. Estudios previos ya indican que hacia fines de siglo el consumo mundial de energía para aire acondicionado podría superar al de calefacción.
Los autores definieron los “extremos” según la cantidad de días al año en que las temperaturas se apartan de un valor base de 18 °C. Con modelos informáticos, mapearon las zonas donde se registrarán los mayores cambios y cuántas personas quedarán expuestas.
Países más afectados
De superarse el umbral de 2 °C, la cantidad de personas sometidas a calor extremo pasará de 1.540 millones en 2010 (23% de la población mundial) a 3.790 millones en 2050, lo que representará el 41% de la población proyectada.
India, Nigeria, Indonesia, Bangladesh, Pakistán y Filipinas concentrarán la mayor cantidad de habitantes afectados. Sin embargo, los mayores incrementos de temperaturas peligrosas se prevén en República Centroafricana, Nigeria, Sudán del Sur, Laos y Brasil.
La urgencia de actuar antes de los 1,5 °C
Uno de los datos más llamativos del estudio es que el mayor salto en la exposición al calor extremo se produciría cerca del umbral de 1,5 °C, nivel en el que se encuentra actualmente el planeta. Esto refuerza la necesidad de actuar con rapidez en políticas de adaptación y mitigación.
“La superación de 1,5 °C tendrá impactos sin precedentes en la salud, la educación, la migración y la agricultura”, señaló la investigadora Radhika Khosla, de la Universidad de Oxford, quien remarcó que el desarrollo con emisiones netas cero es la única vía para frenar la tendencia.
India, Nigeria, Indonesia, Bangladesh, Pakistán y Filipinas concentrarán la mayor cantidad de habitantes afectados. REUTERS/Anushree Fadnavis
Infraestructura poco preparada
Incluso los países más ricos del norte enfrentarán serias dificultades. Según los autores, muchas ciudades cuentan con edificios e infraestructuras antiguas, diseñadas para resistir el frío. Cuando se invierte el patrón climático, los sistemas sanitarios, energéticos y económicos quedan bajo presión.
Un ejemplo reciente fue el Reino Unido, donde en 2023 se debieron reactivar centrales eléctricas a carbón para cubrir la demanda de aire acondicionado durante una ola de calor inusual.
El estudio confirma que el calor extremo dejará de ser un fenómeno localizado para convertirse en un problema global, con consecuencias directas sobre la vida cotidiana de miles de millones de personas. Los científicos advierten que sin políticas urgentes de reducción de emisiones y adaptación climática, el impacto será cada vez más difícil de revertir.