Una de las costumbres más arraigadas en las familias usuarias de la TV por cable era realizar zapping. En pasado, porque por estos días la imposición de los contenidos “on demand” le gana la batalla a los sistemas tradicionales de cable operadores.

Plataformas de pago se imponen al ya viejo sistema de cable. Qué ocurre con el contenido ilegal o comúnmente llamado “pirata”. La mirada de un experto.

Una de las costumbres más arraigadas en las familias usuarias de la TV por cable era realizar zapping. En pasado, porque por estos días la imposición de los contenidos “on demand” le gana la batalla a los sistemas tradicionales de cable operadores.
Según el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española (RAE) ese término derivado del inglés viene a significar el “cambio reiterado de canal de televisión por medio del mando a distancia”.
Eso de “surferar” por la grilla de canales se convirtió en una costumbre para aquellos que se sentaban delante del televisor a buscar algo para ver. De las noticias a los deportes, de la música a las películas. Control remoto de por medio, la práctica se tornó habitual pero con la consolidación de Internet entró en crisis, por decirlo de algún modo.
Sobre este tema y otros vinculados al consumo de contenido de plataformas “on demand” El Litoral consultó a Martín Becerra, investigador del Conicet y experto en medios de comunicación e industrias culturales.

Para el especialista, la televisión lineal “va perdiendo relevancia”, aunque advierte que el proceso es gradual y desigual.
—¿El zapping está muriendo o se transformó?
— El consumo de televisión lineal va perdiendo relevancia en la dieta de entretenimiento. Es un proceso más lento de lo que se suele decir, pero sostenido.
No es lo mismo lo que ocurre en los sub 30 que en mayores de 60 años. También influyen factores sociales y territoriales: Cuanto más lejos de las grandes ciudades y cuanto más pobre es la población, la televisión sigue siendo importante
Becerra sostuvo que el streaming modifica la experiencia de ver contenidos. “Hoy mirar televisión significa ponerse de acuerdo sobre qué ver, o incluso decidir en soledad”, indicó. Y agregó: “Es otro hábito completamente distinto”.

—¿Se parece a los orígenes de la TV, cuando la familia se reunía frente a un programa?
—Sí, claramente. Hay una lógica de reunión, pero con contenidos diferentes y una oferta mucho más amplia. Se habla del fin de la programación, pero eso subestima a plataformas como Netflix o Disney+, que también programan.
—¿En qué sentido programan?
—Te imponen contenidos destacados, ordenan lo que ves y hasta generan expectativa con estrenos. Es una programación distinta, pero existe.

Consultado sobre la competencia entre canales tradicionales y plataformas digitales, Becerra relativizó el enfrentamiento directo. “No es exactamente competencia. Son experiencias distintas, aunque comparten formatos como el magazine”, afirmó.
—¿Qué busca la audiencia de los streaming en vivo?
—Probablemente compañía. Es un fenómeno muy urbano, con formatos basados en la conversación y la opinión.
Finalmente, el investigador abordó el crecimiento de contenidos obtenidos en plataforma no legales. “Es un fenómeno imparable si la industria sigue siendo tan poco flexible”, advirtió. Y profundizó: “No podés pedirle a un hogar que pague múltiples plataformas en una economía recesiva”.

—¿Qué está fallando en el modelo?
—Faltan soluciones creativas. La televisión por cable antes funcionaba como agregador de contenidos. Hoy eso no está resuelto en el streaming.
Para Becerra, la comparación con la música es inevitable. “Spotify logró integrar catálogos de distintos sellos. La industria audiovisual no lo hizo, y eso explica la aparición de alternativas no legales”, concluyó.