Murió la abuela Lalalá: quién era la vecina de Liniers que emocionó al país en el Mundial de Qatar
Cristina Mariscotti falleció a los 79 años tras una descompensación vinculada a una insuficiencia cardíaca. Su figura se había vuelto viral cuando sus festejos en una esquina de Liniers la transformaron en un símbolo de alegría popular.
Envuelta en una bandera argentina, la vecina de Liniers quedó ligada para siempre a la alegría de la Scaloneta.
La muerte de Cristina Mariscotti generó conmoción entre quienes la habían adoptado como uno de los personajes más entrañables del Mundial de Qatar 2022. Conocida por todos como la "abuela Lalalá", la mujer falleció a los 79 años y dejó atrás una historia que había trascendido las fronteras de su barrio para instalarse en el corazón de miles de argentinos.
Su popularidad nació en plena euforia mundialista, cuando salía a la puerta de su casa, en la esquina de Caaguazú y Andalgalá, en Liniers, envuelta en una bandera argentina para celebrar cada victoria de la Selección. Con una energía contagiosa, se convirtió en parte del folclore callejero de aquellos días en los que el país entero vivía pendiente de la Scaloneta.
El apodo con el que se hizo famosa surgió de manera espontánea. Los jóvenes del barrio la alentaban con un canto que repetía “¡Abuela, lalalalalá!”, sobre la melodía de “Go West”, de Pet Shop Boys. Esa escena, repetida una y otra vez, saltó de la esquina a las redes sociales y terminó por convertirla en un fenómeno viral seguido por miles de personas.
Envuelta en una bandera argentina, la vecina de Liniers quedó ligada para siempre a la alegría de la Scaloneta.
Aunque todos la llamaban “abuela”, Mariscotti no tenía nietos propios. Había nacido en Almagro en 1946 y se mudó cuando era muy chica a la casa de Liniers en la que vivió hasta el final de su vida. Era la menor de tres hermanas, nunca formó pareja y, sin proponérselo, terminó construyendo un vínculo afectivo con una multitud que la adoptó como propia.
Detrás de la imagen viral también había una vida sencilla, marcada por los recuerdos del barrio, el valor del trabajo y una devoción intacta por la Selección argentina. Decía que, por cábala, no miraba los partidos, y confesaba que Lionel Messi era su jugador favorito. Con su espontaneidad, su ternura y su entusiasmo, la abuela Lalalá quedó asociada para siempre a una de las postales más queridas de Qatar 2022.