La salud pública de Santa Fe se encuentra de luto tras conocerse el fallecimiento del Dr. Conrado Aparo. Reconocido como uno de los continuadores directos de la escuela y el legado que supo forjar el Dr. Orlando Alassia, Aparo integró una generación dorada de profesionales junto a nombres de la talla del Dr. Abramson, quienes sentaron las bases fundacionales de la atención médica infantil en toda la región.
Falleció el Dr. Conrado Aparo, un referente de la traumatología en Santa Fe y el Hospital Alassia
El prestigioso traumatólogo, pionero en el Hospital de Niños y expresidente de su Fundación, dejó una huella imborrable en la salud pública santafesina y en la localidad de Sauce Viejo. Colegas, ex pacientes y la comunidad del nosocomio lo despiden con profunda emoción y gratitud por su intachable legado.


Su trayectoria institucional estuvo marcada por hitos fundamentales: fue el primer representante en el Consejo de Administración del Hospital de Niños Alassia y, posteriormente, asumió la presidencia de la Fundación Hospital de Niños. Desde aquellos roles, trabajó incansablemente en los albores de la institución y en el crecimiento del servicio de traumatología, del cual fue un pilar indiscutido.

Trabajo codo a codo por la "Casa de las Madres"
Más allá de su labor estrictamente clínica, el Dr. Aparo fue una pieza clave en el desarrollo social y de contención del nosocomio. Fabiana Roa, integrante del Consejo de Administración del Hospital y quien trabajó diariamente junto al médico en los inicios de la institución, lo recordó con profunda emoción: "Fue un trabajo muy arduo, muy conjunto, muy de la mano. Conrado aprobaba cada una de las propuestas que se hacían en beneficio de la comunidad. Nos unió mucho el trabajo diario, codo a codo, y entablamos un vínculo muy fuerte de respeto mutuo".
Roa remarcó la importancia del Dr. Aparo en la construcción y puesta en funcionamiento de la "Casa de las Madres", un inmueble clave de la Fundación destinado a albergar a las familias de los pequeños pacientes internados. "Él me permitió que yo conduzca el destino de la casita", rememoró, destacando además la visión de gestión del profesional, quien lideró la presentación de un proyecto ante la Embajada de Alemania para conseguir los fondos necesarios que permitieron edificar el Salón de Usos Múltiples (SUM) del lugar.

El secreto de la jeringa: el día que infiltró a Carlos Monzón
La vida del doctor Aparo estuvo signada por la excelencia médica, pero también por haber sido un testigo y actor presencial de una de las páginas más gloriosas del deporte argentino. El Litoral tuvo el privilegio de narrar hace años una historia fascinante que el propio Aparo guardaba en su memoria: él fue el hombre que infiltró la mano derecha de Carlos Monzón minutos antes de que el boxeador saliera a destronar a Nino Benvenuti en el Palazzo dello Sport de Roma, aquella mítica y lluviosa noche del 7 de noviembre de 1970.
Aparo se encontraba en Roma usufructuando una beca médica y fue contactado a través del periodista Ricardo Porta. Al notar que los italianos no permitirían el uso de xilocaína debido a los estrictos controles de dopaje, el joven traumatólogo santafesino fue en busca de novocaína, jeringa y aguja al hospital donde trabajaba. En absoluto secreto y sin que nadie más supiera qué contenía esa jeringa, Aparo infiltró la dolencia en la muñeca de Monzón en la habitación del hotel Sporting. Esa intervención silenciosa "le dio una mano" a la mano que conectó el legendario nocaut que llevó el boxeo de Santa Fe a lo más alto del mundo.

El adiós a un padre, maestro y "médico del pueblo"
Quienes compartieron las mañanas de trabajo en el hospital coinciden en describir al Dr. Aparo como un hombre de conducta intachable, un verdadero "señor" de carácter firme que tenía absoluta claridad sobre el rumbo que debía seguir el Hospital de Niños. A pesar de llevar varios años jubilado, el profesional nunca interrumpió su vínculo con la comunidad médica; mantenía una comunicación telefónica constante y visitaba el efector ante cada aniversario o evento significativo.
La noticia de su deceso generó un profundo impacto en el personal actual del Alassia.

Su fallecimiento no solo deja un vacío en los pasillos del hospital, sino también en la localidad de Sauce Viejo, el lugar que eligió para vivir sus últimos años junto a sus seres queridos y donde los vecinos lo conocían y recordarán por siempre con el afectuoso título del "doctor del pueblo". Desde El Litoral hacemos llegar nuestras más sentidas condolencias a su familia y allegados en este doloroso momento.








