Cada 7 de enero, millones de fieles en distintas partes del mundo celebran la Navidad Ortodoxa, una festividad religiosa que conmemora el nacimiento de Jesús, pero en una fecha distinta a la establecida por la Iglesia Católica.

Millones de fieles en distintas partes del mundo celebran este miércoles la festividad religiosa que conmemora el nacimiento de Jesús, pero en una fecha distinta a la establecida por la Iglesia Católica. La diferencia responde a razones históricas y al uso de calendarios distintos dentro del cristianismo.

Cada 7 de enero, millones de fieles en distintas partes del mundo celebran la Navidad Ortodoxa, una festividad religiosa que conmemora el nacimiento de Jesús, pero en una fecha distinta a la establecida por la Iglesia Católica.

La diferencia responde a razones históricas y al uso de calendarios distintos dentro del cristianismo.
La Iglesia Ortodoxa se rige por el calendario juliano, mientras que la Iglesia Católica utiliza el calendario gregoriano, instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582. Al mantener los días que fueron eliminados en esa reforma, el calendario juliano quedó desfasado 13 días, lo que explica que la Navidad ortodoxa se celebre el 7 de enero.
Esta efeméride religiosa es feriado o fecha central en países como Rusia, Ucrania, Serbia, Grecia, Rumania, Bulgaria, Georgia, Etiopía, Egipto, Bielorrusia, Moldavia, Montenegro, Macedonia, Kazajstán, Turquía e Israel, entre otros.
Una de las expresiones más habituales es el saludo “Cristo ha nacido”, al que se responde “¡Gloria a Él!”. Los fieles suelen asistir a misa el 7 de enero o participar de celebraciones en la Nochebuena ortodoxa, donde se preparan 12 platos que representan a los apóstoles.

En Europa del Este es común realizar un ayuno previo, que finaliza con la aparición de la primera estrella en el cielo, símbolo del nacimiento de Jesús. Entre los platos tradicionales se destacan la kutia, el cochinillo o ganso asado, pescado frito y sopa de remolacha.