A un año de la muerte del Papa Francisco, la figura del pontífice argentino vuelve a instalarse en el centro de la escena mundial. No solo por la dimensión histórica de haber sido el primer Papa latinoamericano, sino también por la marca profunda que dejó dentro y fuera de la Iglesia.
Olidio Panigo recordó a Francisco: “Nos llevaba en el corazón”
En diálogo con Primera Mañana por CyD Litoral, el sacerdote evocó la figura de Francisco a un año de su fallecimiento y destacó su cercanía con la gente, su mirada sobre los más vulnerables y el fuerte vínculo que mantuvo con Santa Fe.

En ese marco, el padre Olidio Panigo, una de las voces más reconocidas de la comunidad católica santafesina, dialogó en Primera Mañana (CyD Litoral), donde trazó un emotivo recorrido por el legado espiritual, social y humano de Jorge Mario Bergoglio.
“Una alegría poder estar para recordar a Francisco en este día”, comenzó diciendo Panigo, al poner en palabras una memoria que sigue viva entre los fieles.
Para el sacerdote, los últimos días de vida del Papa fueron una síntesis perfecta de lo que representó durante sus doce años de pontificado. “Lo pintan de cuerpo entero. Aun con la salud debilitada, quiso estar con la gente, quiso acompañar. Eso fue Francisco hasta el último momento”, remarcó.

El Papa que eligió la cercanía
Panigo recordó especialmente la última aparición pública de Francisco, durante el domingo de Pascua, cuando el Papa se mostró en silla de ruedas y saludó a los fieles en la Plaza San Pedro.
“Algunos lo llaman el Papa del pueblo, y creo que quedó claramente demostrado. Aun enfermo, no eligió quedarse cómodo. Quiso estar ahí, cerca de la gente”, sostuvo.
Esa decisión, según explicó, no fue un gesto aislado, sino la esencia de un pontificado marcado por la proximidad con las personas y, especialmente, con quienes más sufren.

“Siempre trató de comprometerse con la gente. Eso, por momentos, incomodó a algunos sectores, pero él nunca dejó de hacerlo”, señaló.
Para Panigo, Francisco produjo “una vuelta de hoja” dentro de la Iglesia. Un cambio de época que trascendió la institución religiosa y lo convirtió en un referente mundial.
“No fue solamente el Papa de los católicos. Fue un líder global. Muchas veces nosotros, como argentinos, no terminamos de dimensionar el impacto que tenía su palabra en el mundo”, expresó.
Los gestos que marcaron una época
Más allá de los discursos, Panigo puso el foco en los gestos concretos que definieron el estilo pastoral de Francisco.
“No solamente habló de los pobres, sino que lo puso en práctica”, afirmó.
Y recordó algunas de las imágenes más emblemáticas de su papado: las duchas y la peluquería instaladas en la Plaza San Pedro para personas en situación de calle, las visitas sorpresivas a barrios humildes de Roma y su histórico viaje a Lampedusa.

“Fue a rezar por los migrantes que morían en el Mediterráneo. Dijo que ese mar se había convertido en un gran cementerio. Esa sensibilidad lo distinguió”, destacó.
Para Panigo, el legado más fuerte de Francisco hacia dentro de la Iglesia fue haberla pensado como “un hospital de campaña”.
“Una Iglesia de puertas abiertas, que cura heridas, que recibe al que sufre, aunque no tenga todas las respuestas. Esa imagen resume muy bien lo que quiso construir”, reflexionó.
Santa Fe, Guadalupe y una cercanía que perdura
Durante la entrevista, Panigo también recordó el vínculo especial que Francisco mantuvo con Santa Fe y con la Virgen de Guadalupe.
Remarcó que el Papa conocía profundamente la ciudad y la devoción popular santafesina, algo que quedó reflejado en las esquelas enviadas al entonces arzobispo José María Arancedo y luego a monseñor Sergio Fenoy.

“Nos llevaba en el corazón. Santa Fe y Guadalupe estaban muy presentes para él”, aseguró.
Incluso recordó que Bergoglio tenía un conocimiento profundo de los santuarios del país y de la religiosidad popular, un aspecto que atravesó gran parte de su magisterio.
Una voz que incomodó al poder
Panigo también subrayó el rol político y social que asumió Francisco en temas globales.
“Hizo escuchar su voz y muchas veces eso incomodó a los más poderosos”, dijo.
La defensa de los pobres, el llamado a no descartar personas y la insistencia sobre la dignidad humana fueron, según explicó, ejes permanentes de su pontificado.
“Su mensaje llegaba especialmente a quienes estaban en situación de vulnerabilidad, pero también interpelaba a quienes tenían poder”, analizó.










