La crecida de los ríos de la cuenca del Plata mantiene en alerta a distintas localidades del Litoral, en un escenario condicionado por las lluvias, el estado de los suelos y los caudales que llegan desde Brasil.
Crecida del río Paraná: cuándo se espera el pico y qué pasará en Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos
El avance de la onda fluvial complica a diversas localidades costeras, mientras especialistas advierten sobre el impacto de El Niño de cara al próximo verano.

En un análisis publicado por Meteored, el meteorólogo Mauricio Saldivar señaló que la onda de crecida del río Paraná avanza hacia el sur y que durante los próximos días se esperan nuevos incrementos en distintos puntos de su recorrido. El panorama también está atravesado por la evolución del fenómeno climático El Niño, que podría favorecer precipitaciones superiores a las habituales durante la primavera y el verano.
El panorama también está atravesado por la evolución del fenómeno climático El Niño, que podría favorecer precipitaciones superiores a las habituales durante la primavera y el verano.
El informe, elaborado a partir de datos del Instituto Nacional del Agua (INA) y de organismos meteorológicos internacionales, advierte que la situación requiere un seguimiento permanente.
En Misiones, Corrientes y Entre Ríos ya se registraron niveles superiores a los umbrales de evacuación en algunas localidades, mientras que otros sectores permanecen cerca de valores de alerta. Para Santa Fe, la previsión indica que el Paraná podría aproximarse al nivel de alerta durante los últimos diez días de octubre.

El Paraná avanza hacia el sur y Santa Fe sigue de cerca su evolución
Uno de los puntos centrales del análisis es el desplazamiento de la onda de crecida desde el norte de la cuenca hacia las localidades ubicadas aguas abajo. El comportamiento del río depende tanto de las precipitaciones como de los aportes de los principales afluentes y de las descargas de las represas situadas en territorio brasileño y paraguayo.
En el río Iguazú, el caudal alcanzó un pico de 16.200 metros cúbicos por segundo en Andresito, Misiones, el 14 de octubre. En Puerto Iguazú, los niveles superaron los umbrales de alerta y evacuación desde el día anterior. Aunque comenzó a observarse un descenso gradual, el suelo continúa saturado y el regreso de las lluvias podría generar nuevos aumentos en los próximos días.
En el Alto Paraná, la estación de Guairá, en Brasil, registró caudales cercanos a los 20.700 metros cúbicos por segundo. Al mismo tiempo, la represa de Itaipú liberaba alrededor de 9.200 metros cúbicos por segundo, un volumen que contribuye al comportamiento del río aguas abajo.

En el área de influencia de Yacyretá, el INA preveía que los aportes se mantuvieran en valores elevados durante los días siguientes y luego comenzaran a disminuir. La descarga de la represa también era un factor relevante para determinar la evolución de los niveles en las localidades ribereñas.
El pronóstico para la ciudad de Santa Fe merece especial atención. De acuerdo con las estimaciones incluidas en el informe, el Paraná podría acercarse al nivel de alerta durante los últimos diez días de octubre. Esto no significa que el umbral vaya a superarse necesariamente, sino que la tendencia prevista exige seguir de cerca los registros hidrométricos y las actualizaciones oficiales.
En Reconquista, el informe ubicó para el 16 de octubre la posible llegada al nivel de alerta y para el 18 la del nivel de evacuación. En La Paz, Entre Ríos, esos umbrales se proyectaban para el 19 y el 21, respectivamente. Se trata de estimaciones sujetas a cambios según el comportamiento de los caudales y las condiciones meteorológicas.

Corrientes y Entre Ríos, entre las zonas más comprometidas por la crecida
El escenario presenta mayores complicaciones en distintos sectores de Corrientes y sobre el río Uruguay. Según el reporte analizado por Saldivar, la ciudad de Corrientes y Goya podían superar el nivel de alerta desde el 16 de octubre y alcanzar el umbral de evacuación durante el fin de semana. En paralelo, ya se habían registrado evacuaciones en Concordia y Paso de los Libres.
En esta última localidad correntina, el río Uruguay llegó a los 9,38 metros, casi un metro por encima del nivel de evacuación. El pronóstico indicaba que podía mantenerse por encima de ese umbral hasta el 17 de octubre y continuar en nivel de alerta hasta el día 20. También se habían superado los valores de evacuación en Bonpland, mientras que Alvear, La Cruz y Yapeyú permanecían por encima del nivel de alerta.
En el tramo entrerriano del río Uruguay, Concordia y Concepción del Uruguay continuaban cerca de ese límite, en un contexto en el que la represa de Salto Grande seguía liberando agua. En el Delta del Paraná, los efectos de la onda de crecida podrían sentirse con mayor intensidad dentro de los siguientes 20 a 30 días, según las proyecciones difundidas en el informe.

Qué puede pasar en los próximos meses
El fenómeno de El Niño agrega un factor de incertidumbre para la evolución hidrológica regional. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimaba una probabilidad superior al 83% de que entre enero y marzo de 2027 se desarrollara un episodio de intensidad fuerte a muy fuerte.
Por su parte, el Servicio Meteorológico de Australia registró una anomalía semanal de 2,81 °C en las temperaturas superficiales del mar, un valor excepcional dentro de sus mediciones. El organismo meteorológico de Japón también señaló temperaturas oceánicas extraordinarias asociadas con el fenómeno.
En términos generales, El Niño suele favorecer lluvias por encima de los promedios en el Litoral argentino durante la primavera y el verano. Sin embargo, su presencia no determina automáticamente cuánto lloverá en cada localidad ni cuándo se producirán las precipitaciones.
La distribución de las lluvias, la humedad acumulada en el suelo y el manejo de los embalses son variables que también inciden en las crecidas.

Ante este panorama, el seguimiento de los niveles del Paraná y sus afluentes resulta fundamental para anticipar posibles complicaciones. Las autoridades recomiendan consultar los informes del INA y los avisos de Defensa Civil, evitar circular por caminos anegados y no acercarse a sectores ribereños donde el agua pueda avanzar sobre zonas habitadas.
Para los productores agropecuarios, la recomendación es trasladar la hacienda de islas y terrenos bajos antes de que aumenten los niveles, además de resguardar maquinaria, insumos y reservas de alimento en lugares elevados.
En Santa Fe, el pronóstico de una posible aproximación al nivel de alerta hacia fines de octubre no implica por sí solo una evacuación, pero sí constituye una señal para mantener la vigilancia. La evolución de los próximos días permitirá ajustar las previsiones sobre el pico de la crecida y su impacto en las localidades ubicadas a lo largo del río.








