Después de más de dos décadas de discusiones, idas y vueltas diplomáticas, la Unión Europea aprobó por mayoría el acuerdo comercial con el Mercosur, abriendo la puerta a la firma formal del tratado el próximo 17 de enero en Asunción, Paraguay.

El analista Joaquín Bernardis dialogó con CyD Litoral y advirtió que Argentina puede quedar rezagado en el reparto de cuotas comerciales si no actúa con rapidez para ratificar el histórico pacto entre bloques.

Después de más de dos décadas de discusiones, idas y vueltas diplomáticas, la Unión Europea aprobó por mayoría el acuerdo comercial con el Mercosur, abriendo la puerta a la firma formal del tratado el próximo 17 de enero en Asunción, Paraguay.
La noticia fue celebrada como un hito por los países del bloque sudamericano. Sin embargo, el analista internacional Joaquín Bernardis, en diálogo con CyD Litoral, alertó sobre un punto clave que podría pasar desapercibido en la agenda política local: la necesidad urgente de ratificación parlamentaria para no quedar fuera de los beneficios iniciales del pacto.
“Hay una carrera contrarreloj que en la agenda argentina está en un segundo plano”, advirtió Bernardis. “Mientras el gobierno está centrado en reformas internas, otros socios como Brasil ya manifestaron su intención de ratificar el acuerdo lo más rápido posible”.
El tratado entre ambos bloques económicos contempla la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con aranceles reducidos o eliminados para más del 90% de las exportaciones mutuas. Productos clave del agro argentino, como carne vacuna, aviar, soja, maíz y productos pesqueros, contarán con cuotas específicas de exportación al mercado europeo.
Pero estas cuotas no se repartirán automáticamente entre los cuatro países del Mercosur. Según explicó Bernardis, quien primero ratifique el acuerdo accederá al total de los cupos habilitados por la Unión Europea, hasta que los demás socios hagan lo propio.
“El primer país del Mercosur que apruebe el tratado podrá usar el 100% de las cuotas arancelarias. Es un incentivo, pero también una presión enorme”, señaló el especialista.
En el caso de Argentina, la falta de definición parlamentaria podría implicar una pérdida de competitividad frente a países como Brasil o Uruguay, cuyos gobiernos ya expresaron públicamente su intención de avanzar cuanto antes con la aprobación.

La aprobación del acuerdo por parte del Consejo de la Unión Europea se logró gracias a un cambio de postura estratégico de Italia, que abandonó el eje proteccionista que mantenía junto a Francia. A cambio, recibió garantías como salvaguardias comerciales para su sector agrícola y un paquete de subsidios por más de 40 mil millones de euros.
Francia, por su parte, mantiene su rechazo al acuerdo, pero el nuevo equilibrio político dentro del bloque europeo hizo posible el visto bueno general para avanzar en la firma. Según Bernardis, se espera que el Parlamento Europeo lo ratifique antes de fin de año por mayoría simple.
“Este pacto abre un mercado de altos ingresos para numerosos sectores. Nos posiciona mejor en una economía global donde los equilibrios están cambiando”, explicó.

En medio de un contexto económico y político complejo, Argentina enfrenta ahora una decisión clave. Si bien la atención del gobierno nacional está centrada en las reformas económicas y laborales, el acuerdo con la Unión Europea representa una oportunidad estratégica para la agroindustria nacional y otros sectores exportadores.
“La ventana de tiempo es limitada. El que ratifica primero se queda con los beneficios. Si no actuamos rápido, otros países del Mercosur ocuparán ese espacio”, concluyó Bernardis.