Más de 41 millones de colombianos están este domingo habilitados para elegir senadores y representantes en las elecciones legislativas nacionales.

Los colombianos van a las urnas para elegir senadores y representantes. En poco menos de dos meses volverán a votar para la presidencia.

Más de 41 millones de colombianos están este domingo habilitados para elegir senadores y representantes en las elecciones legislativas nacionales.
Las urnas definirán 102 miembros del Senado de la República y 183 de la Cámara de Representantes. En el Senado, dos de los elegidos son de circunscripción nacional indígena (4,4% de la población actualmente) y el 103º saldrá de las elecciones presidenciales.

Este punto es de suma importancia porque la de este 8 de marzo se trata de la primera de las tres jornadas electorales nacionales de Colombia durante el año 2026.
El Senado de la República se elige mediante una circunscripción nacional. Esto significa que todos los colombianos votan por los mismos candidatos sin importar en qué departamento vivan. Allí es donde se libra la batalla política de mayor alcance.

Por el lado de la Cámara de Representantes, se elige por circunscripciones territoriales, con los departamentos y Bogotá. También existen escaños especiales para comunidades afrodescendientes, indígenas y colombianos en el exterior.
Los procesos de interna ya se realizaron con metodologías que difieren con las de Argentina, por lo que este domingo ya se definirán las bancas del poder legislativo.

La que sí posee una primera vuelta formal el 31 de mayo próximo y tendrá probablemente una segunda vuelta el 21 de junio.
Desde la llegada de Gustavo Petro a la presidencia, la relación con el Legislativo ha sido tensa y de constante negociación. A diferencia de otros sistemas, en Colombia el Congreso no es un apéndice automático del Ejecutivo. El gobierno del "Pacto Histórico" comenzó con una coalición amplia que se fue fracturando con el tiempo.

El Congreso se convirtió en el principal escenario de la lucha política. El oficialismo tuvo dificultades para aprobar sus reformas estructurales con foco en salud, pensiones y lo laboral debido a que los partidos tradicionales y la oposición mantuvieron posturas críticas o han exigido cambios profundos a los textos presentados por el gobierno.
Además, el poder legislativo ejerció un rol de contrapeso activo, centrando sus debates en cuestionamientos a la ejecución presupuestal y a las políticas del Ejecutivo, lo que evidencia que, aunque fragmentado, es capaz de bloquear o condicionar la agenda presidencial.
Las encuestas sugieren que el Pacto Histórico y el Centro Democrático seguirán siendo las fuerzas mayoritarias, lo que garantiza que el próximo Congreso seguirá siendo un espacio de bloques opuestos, dificultando la gobernabilidad inmediata para quien sea elegido presidente en mayo.
Si “gana” la izquierda o centro-izquierda, tendrán el reto histórico de construir coaliciones más estables para evitar el bloqueo legislativo que ha marcado los últimos años.