Un multimillonario estadounidense acaba de convertirse en dueño de una enorme extensión de bosques y montañas en una zona remota de Suecia. Se trata de Alex Karp, cofundador y CEO de Palantir, una de las empresas tecnológicas que más contratos tiene con el gobierno y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Un magnate estadounidense de la IA compró 15.000 hectáreas en Suecia y despertó sospechas
Alex Karp, cofundador y CEO de Palantir, adquirió una gran extensión de bosques y montañas en una remota región sueca y ya es propietario de un área de similar tamaño en Colorado. La operación supera los 21 millones de euros y generó preocupación entre los habitantes de la región.

La operación involucró unas 15.000 hectáreas —alrededor de 150 kilómetros cuadrados— en los alrededores de Storsjö Kapell, una pequeña localidad del municipio de Berg. El precio habría sido de unos 240 millones de coronas suecas, equivalentes a más de 21 millones de euros.

Lo llamativo es que, hasta ahora, nadie parece tener del todo claro qué pretende hacer Karp con semejante superficie.
Una compra que llamó la atención por una carta
La operación pasó relativamente desapercibida hasta que los cazadores de la zona recibieron una carta que les informó que sus permisos para utilizar esos terrenos no serían renovados.
La situación tiene una explicación: en Suecia, los derechos de caza están vinculados al propietario de la tierra. Durante años, la empresa forestal SCA, anterior dueña de los terrenos, había permitido que grupos locales cazaran allí, especialmente alces.
El cambio de propietario hizo que los habitantes de Storsjö Kapell conocieran quién estaba detrás de la operación y abrió una pregunta que todavía no tiene una respuesta concreta: ¿para qué quiere un empresario tecnológico 150 kilómetros cuadrados de bosques y montañas en Suecia?
¿Una base para Palantir?
Las características del terreno alimentaron todo tipo de especulaciones.
La superficie tiene bosques, montañas y amplias zonas prácticamente desnudas. No se trata de una explotación forestal especialmente atractiva para SCA y, en cambio, ofrece posibilidades para actividades como caza, esquí y senderismo.
Por eso surgió una de las hipótesis que más llamó la atención: que Karp pudiera utilizar parte de la propiedad para instalar algún tipo de infraestructura vinculada con Palantir, la compañía que dirige.
Sin embargo, desde Cladonia Skog AB, la sociedad creada para concretar la adquisición y cuyo propietario es Karp, rechazaron esa posibilidad por el momento. La empresa aseguró que su intención es administrar los terrenos a largo plazo, respetando la naturaleza y las tradiciones de la zona.
Por ahora, entonces, no hay confirmación de ningún proyecto tecnológico.
El vínculo con el Pentágono
La inquietud de los habitantes de la región se entiende mejor cuando se observa quién es el comprador.
Karp está al frente de Palantir, una compañía especializada en software, análisis de datos e inteligencia artificial que trabaja estrechamente con gobiernos, fuerzas armadas, organismos de seguridad y policías.

En julio de 2025, el Ejército de Estados Unidos otorgó a Palantir un acuerdo empresarial que podría alcanzar los 10.000 millones de dólares durante diez años. El contrato consolidó 75 acuerdos existentes y permite que distintas agencias del Departamento de Defensa adquieran productos de la empresa.
Uno de sus desarrollos más conocidos es Maven Smart System, una plataforma que combina información obtenida mediante sensores y utiliza inteligencia artificial para colaborar en la identificación de objetivos militares. En 2024, el Ejército estadounidense le adjudicó un contrato de 480 millones de dólares para este sistema y al año siguiente sumó una modificación por otros 795 millones.
Ese vínculo con el aparato de defensa estadounidense es uno de los motivos por los que la compra de los terrenos suecos generó tanta atención.
Karp y su interés por las grandes propiedades
La adquisición en Suecia tampoco sería la primera gran inversión inmobiliaria de Karp.
El CEO de Palantir también fue relacionado con la compra de una propiedad de aproximadamente 1.500 hectáreas en Capitol Creek Valley, Colorado, por unos 120 millones de dólares. El terreno incluía, además, importantes derechos de agua.
El caso forma parte de una tendencia más amplia: las grandes extensiones rurales se convirtieron en un activo cada vez más buscado por algunas de las mayores fortunas del mundo, tanto por su valor económico como por sus posibilidades recreativas y ambientales.
Los vecinos, preocupados por el poder del nuevo propietario
La magnitud de la operación también genera inquietud entre los habitantes de Storsjö Kapell.

Bo-Göran Lund, presidente de la asociación vecinal de la localidad, resumió la preocupación en torno a una cuestión de poder: cuando una persona concentra una fortuna suficiente como para comprar semejante cantidad de territorio, también adquiere una capacidad de influencia considerable.
Para los vecinos, la gran incógnita es qué piensa hacer Karp con esas tierras.
Por ahora, la respuesta oficial es bastante más sencilla que las especulaciones: los terrenos seguirán siendo bosques.
Desde el entorno del empresario hablan de conservación, manejo forestal a largo plazo, esquí, senderismo, caza y otras actividades vinculadas con la naturaleza. Incluso SCA señaló que las posibilidades recreativas estuvieron entre los principales atractivos de la operación.








