Cuatro vuelos comerciales que operaban este martes 3 de noviembre en Europa recibieron amenazas de bomba, lo que obligó a activar protocolos de emergencia y desplegar importantes dispositivos de seguridad en aeropuertos de Polonia, España y Bulgaria.
Amenazas de bomba en cuatro vuelos obligaron a desplegar operativos en tres países europeos
Las alertas afectaron a aeronaves que viajaban desde Londres y Copenhague hacia Varsovia, de Mánchester a Murcia y desde Israel hacia Sofía. Uno de los aviones debió ser desviado y otro aterrizó de emergencia. Las autoridades desplegaron equipos especializados para inspeccionar las aeronaves y descartar la presencia de explosivos.

Los episodios involucraron a aeronaves de las compañías LOT, SAS y Ryanair, además de un vuelo procedente de Israel que aterrizó en Sofía. Las alertas generaron inspecciones policiales, controles sobre los pasajeros y restricciones temporales en algunas instalaciones aeroportuarias.
Hasta el momento, las autoridades no habían informado sobre la existencia de explosivos ni identificado el origen de las amenazas.
Dos vuelos con destino a Varsovia recibieron amenazas
Uno de los episodios ocurrió con un avión Boeing 737 MAX de la aerolínea polaca LOT, que había partido desde Londres con destino al aeropuerto Chopin de Varsovia.
La amenaza de bomba fue comunicada durante el trayecto y motivó el desvío de la aeronave hacia el aeropuerto de Varsovia-Modlin. El avión aterrizó a las 10.01, hora local, con 181 personas a bordo.

Tras tocar tierra, fue trasladado a un sector especialmente designado para realizar las inspecciones correspondientes, con intervención de los servicios de emergencia y equipos especializados en desactivación de explosivos.
La situación obligó a cerrar temporalmente el aeropuerto de Modlin, mientras se desarrollaban los procedimientos de seguridad. Los pasajeros pudieron comenzar el desembarque bajo supervisión de las autoridades.
Un segundo vuelo con destino a Varsovia, operado por la compañía SAS desde Copenhague, también recibió una amenaza. En este caso, la aeronave aterrizó normalmente en el aeropuerto Chopin y los pasajeros pudieron descender.

La portavoz de SAS, Alexandra Lindgren Kaoukij, confirmó que la compañía había recibido información sobre una amenaza y señaló que la prioridad era atender a los pasajeros y al personal, mientras los datos eran remitidos a la Policía.
Alerta por una amenaza en un vuelo de Ryanair hacia España
Otro de los incidentes involucró a un avión de Ryanair que había despegado de Mánchester, Reino Unido, con destino al Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, en el sureste de España.
La aeronave recibió una amenaza de bomba durante el vuelo, lo que motivó la activación de un comité de crisis y un operativo especial en el aeropuerto español.
El avión aterrizó a las 10.50, hora local, con 114 pasajeros y siete tripulantes a bordo. Tras el arribo, todos fueron evacuados y comenzaron a atravesar los controles de seguridad establecidos por la Policía Nacional.

En paralelo, especialistas de los TEDAX, el equipo policial español encargado de la desactivación de artefactos explosivos, iniciaron una inspección de la aeronave para determinar si había algún elemento peligroso en su interior.
Las autoridades desplegaron además servicios de emergencia y efectivos policiales para garantizar la seguridad en las instalaciones aeroportuarias.
Un vuelo procedente de Israel aterrizó de emergencia en Sofía
El cuarto episodio se registró en Bulgaria, donde un avión procedente de Israel aterrizó de emergencia en el aeropuerto de Sofía luego de recibirse una amenaza de bomba enviada por correo electrónico.
Según informó el Gobierno búlgaro, la aeronave fue trasladada a una zona de estacionamiento alejada de la terminal y de otros aviones para facilitar las tareas de inspección.

El secretario jefe del Ministerio del Interior de Bulgaria, Lyubomir Nikolov, confirmó el operativo y señaló que se habían reforzado las medidas de seguridad en los aeropuertos del país.
El funcionario también indicó que, hasta ese momento, no existían elementos que permitieran vincular las amenazas con intenciones o acciones terroristas específicas.
Los cuatro episodios quedaron bajo investigación de las respectivas autoridades de seguridad, mientras continuaban las inspecciones para descartar la presencia de explosivos y establecer el origen de las alertas.








