Los ataques de tiburones aumentaron drásticamente en 2025: cuáles son las zonas de riesgo a nivel mundial
Australia y EE.UU. lideran los puntos rojos de incidentes, con playas recreativas como epicentros. El "big three" predomina en lugares de alto uso acuático.
Según los datos recopilados por el Florida Program for Shark Research, en 2025 se documentaron 65 ataques no provocados. REUTERS/Jeremy Piper
En 2025 se registró un aumento significativo de ataques no provocados de tiburones a seres humanos en todo el mundo, con al menos 65 incidentes y 12 víctimas fatales, según el International Shark Attack File (ISAF), la base de datos más completa sobre estos encuentros. El repunte contrasta con años recientes y despierta alarma entre investigadores y autoridades de seguridad en playas.
Aumento global de ataques sin provocación
Según los datos recopilados por el Florida Program for Shark Research, en 2025 se documentaron 65 ataques no provocados —es decir, sin interacción humana previa que pudiera incitar al tiburón—, una cifra mayor que los 47 casos registrados en 2024 y superior a la media de los últimos cinco años.
Este incremento también se reflejó en el número de muertes: 12 personas fallecieron tras ser atacadas, casi el doble de las cifras de 2024.
12 personas fallecieron tras ser atacadas por tiburones en 2025. REUTERS/Athit Perawongmetha
Dónde y cómo ocurrieron los ataques
Australia y el “big three”
Australia concentró cinco de las muertes humanas registradas y fue uno de los países con mayor número de sucesos reportados. La presencia de las especies consideradas más peligrosas —el tiburón blanco, el tiburón tigre y el tiburón toro— se ha observado con mayor frecuencia en zonas de alto uso recreativo, especialmente en playas populares entre surfistas y nadadores.
Estados Unidos
Los Estados Unidos reportaron 25 ataques no provocados, con una muerte confirmada, la de una triatleta de 55 años en California. Florida mantuvo su reputación como uno de los puntos con mayor actividad, con 11 incidentes registrados en el estado, especialmente en el condado de Volusia, conocido como la “capital mundial de mordeduras de tiburón”.
Otros países
Además de Australia y Estados Unidos, se registraron ataques en diversos lugares como Canarias (España), las Bahamas, Samoa, Vanuatu, Maldivas, Mozambique, Puerto Rico y Nueva Zelanda, aunque la mayoría no resultaron en fatalidades.
Según expertos, cambios en las condiciones del agua y la distribución de presas podrían influir en la cercanía de tiburones. REUTERS/Jeremy Piper
Contexto científico y tendencias
A pesar del incremento interanual, los especialistas subrayan que el número total de ataques sigue siendo relativamente bajo en comparación con otros riesgos en el agua como los ahogamientos, que provocan miles de muertes cada año.
Los científicos también destacan que la población global de tiburones está muy por debajo de los niveles históricos, ya que cerca del 30% de las especies están en peligro de extinción, debido principalmente a la sobrepesca y a la degradación de hábitats marinos.
Según expertos, cambios en las condiciones del agua y la distribución de presas podrían influir en la cercanía de tiburones a las costas frecuentadas por humanos, aunque los datos muestran que las cifras globales tienden a sostenerse año tras año.
Los científicos también destacan que la población global de tiburones está muy por debajo de los niveles históricos. REUTERS/Jorge Silva
Prevención y recomendaciones
Los investigadores insisten en que las probabilidades de ser atacado por un tiburón siguen siendo muy bajas, pero recomiendan medidas preventivas claras:
Evitar nadar al amanecer o al atardecer, cuando los tiburones son más activos.
Mantenerse cerca de la orilla y no nadar solo.
Observar advertencias locales sobre avistamientos de tiburones.
Estas precauciones pueden reducir aún más los riesgos de encuentros peligrosos con estos depredadores marinos.
El aumento de ataques no provocados de tiburones en 2025, con 12 muertes humanas, pone de relieve una realidad compleja: aunque es un fenómeno poco común, existen condiciones ambientales y ecológicas que lo favorecen. A medida que cambia el clima y se altera el equilibrio marino, tanto científicos como autoridades costeras siguen reforzando estrategias de monitoreo y seguridad para proteger a los bañistas sin perder de vista la conservación de estas especies clave en los ecosistemas oceánicos.