Europa registró avances en la mejora de la calidad del aire, aunque todavía enfrenta desafíos para alcanzar los objetivos más exigentes fijados para 2030. Así lo señaló la Agencia Europea de Medio Ambiente, que advirtió además sobre la persistencia de la contaminación por ozono a nivel del suelo.
Europa mejora la calidad del aire pero aún no alcanza los objetivos para 2030
La contaminación atmosférica continúa siendo el principal riesgo ambiental en Europa, con altos niveles de ozono y partículas finas que afectan la salud de más del 90% de la población.


En su evaluación más reciente, el organismo indicó que la mayoría de las estaciones de monitoreo cumplen con los estándares actuales de la Unión Europea para contaminantes como las partículas finas (PM2.5) y el dióxido de nitrógeno (NO2).
Sin embargo, en hasta el 20% de los puntos de control se registran niveles que superan los límites legales, especialmente en lo que respecta a partículas (PM10), ozono (O3) y benzo(a)pireno (BaP).
Un informe con datos recientes
Los resultados forman parte del “Informe sobre el estado de la calidad del aire 2026”, elaborado con datos correspondientes a 2024 y 2025. El estudio compara los niveles actuales con las metas previstas para 2030 y con las recomendaciones más estrictas de la Organización Mundial de la Salud.
A pesar de los avances, la contaminación atmosférica sigue por encima de los valores sugeridos por la OMS en gran parte del continente.

Impacto en la salud y el ambiente
La calidad del aire continúa siendo el principal riesgo ambiental para la salud en Europa. Más del 90% de la población está expuesta a niveles de contaminación superiores a los recomendados, sobre todo en áreas urbanas.
Entre los contaminantes, el ozono troposférico se mantiene como una de las mayores preocupaciones. Este se forma a partir de reacciones químicas entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles bajo la acción de la luz solar, lo que dificulta su control.
El desafío del ozono
La AEMA advirtió que el cambio climático podría agravar esta situación, debido al aumento de olas de calor que favorecen la formación de ozono. Este contaminante está vinculado a unas 63.000 muertes anuales en la UE, además de generar pérdidas económicas significativas, incluidas afectaciones a la producción agrícola.
Frente a este panorama, la agencia instó a reforzar las políticas a nivel nacional, europeo e internacional. También destacó que la contaminación por ozono puede desplazarse entre países, lo que exige respuestas coordinadas.
En este contexto, la normativa revisada de la UE obliga a los Estados miembros a intensificar sus acciones para cumplir con los estándares de calidad del aire más estrictos establecidos para 2030.









