Cuatro inmigrantes de origen marroquí fueron detenidos en el enclave español de Ceuta tras atacar con piedras a una patrulla de efectivos del Ejército. El episodio, registrado sobre el cierre del día, dejó el saldo de un soldado herido al caer durante la persecución para dar alcance a los agresores.
Detienen a cuatro personas por apedrear a una patrulla militar en la frontera de Ceuta
Nuevos enfrentamientos en el enclave español en el norte de África encendieron las alarmas del Gobierno de Madrid. Un soldado resultó herido durante las aprehensiones en una zona donde la presión migratoria no da tregua.


Se trata del segundo choque de características idénticas en la zona en poco tiempo, un escenario que reavivó la crisis política por la gestión de los pasos fronterizos de Europa en el continente africano.

Persecución y violencia en el perímetro
El hecho ocurrió cuando una patrulla del Ejército español realizaba tareas habituales de vigilancia y fue sorprendida por el lanzamiento de proyectiles. Al percatarse de la agresión, los uniformados iniciaron una rápida persecución a pie por el terreno para contener a los atacantes, momento en el cual uno de los militares sufrió una fuerte caída que le provocó lesiones.
Fuentes oficiales confirmaron la aprehensión de los cuatro involucrados y marcaron la reiteración del fenómeno en la pequeña ciudad autónoma de 18,5 kilómetros cuadrados. En el episodio previo, doce ciudadanos marroquíes habían sido arrestados tras arremeter a pedradas contra un vehículo militar. En aquella ocasión, once de los detenidos fueron deportados a Marruecos tras las actuaciones judiciales sumarias.

Cruce de acusaciones en el escenario político
La reiteración de estos incidentes violentos repercutió de inmediato en el plano institucional de España. Tanto las autoridades locales de la Ciudad Autónoma de Ceuta como el Ejecutivo central español expresaron una firme condena por los ataques cometidos contra el personal de las Fuerzas Armadas.
Sin embargo, el clima político en Madrid sumó un nuevo capítulo de fricción. Desde la oposición, la dirigencia del Partido Popular tildó los sucesos de violentos como una "consecuencia directa de un Gobierno irresponsable", cuestionando la política de fronteras desplegada por Moncloa en el área sur.

Por su parte, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, fijó posición pública tras su exposición en el Congreso de los Diputados:
'Llamo a la calma y a un cese de cualquier tipo de violencia, porque la violencia no es el camino para resolver ningún problema con la complejidad que afronta el territorio', manifestó Grande-Marlaska en diálogo con los medios al salir del recinto legislativo en Madrid.
El titular de la cartera del Interior ratificó además que el Estado mantendrá la política de repatriaciones inmediatas hacia Marruecos para todos aquellos migrantes que no logren acreditar los requisitos legales y humanitarios exigidos para la obtención de asilo formal.








