La decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella rige desde el 19 de septiembre y fue anunciada oficialmente esta semana. La Cancillería la fundamentó en cuestiones de seguridad nacional y hemisférica, derechos humanos, crimen transnacional y el programa nuclear iraní. La ruptura diplomática no alcanza a las relaciones consulares.
Colombia formaliza la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán
La decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella rige desde el 19 de septiembre y fue anunciada oficialmente esta semana. La Cancillería la fundamentó en cuestiones de seguridad nacional y hemisférica, derechos humanos, crimen transnacional y el programa nuclear iraní. La ruptura diplomática no alcanza a las relaciones consulares.

El Gobierno de Colombia anunció la ruptura formal de las relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, una medida que entró en vigencia el pasado 19 de septiembre y que fue comunicada públicamente por la Cancillería el jueves 24.
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores explicó que la decisión responde a los lineamientos de la actual política exterior en materia de seguridad nacional y hemisférica y lucha contra el crimen transnacional.

La Cancillería también mencionó como fundamentos las acusaciones de presuntos vínculos del Gobierno iraní con grupos terroristas y narcoterroristas, además de cuestiones relacionadas con derechos humanos, ataques en Medio Oriente, el estrecho de Ormuz y el programa nuclear de Teherán.
La ruptura no alcanza a las relaciones consulares
La decisión de Bogotá implica el fin de los vínculos diplomáticos formales con Irán, pero no supone la ruptura de las relaciones consulares.
La Cancillería colombiana precisó que esta situación se encuentra contemplada en las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares. A partir de la decisión, la Dirección de Protocolo deberá comunicar a las autoridades iraníes los procedimientos correspondientes.

Irán cuenta con una embajada en Bogotá. Colombia, por su parte, gestiona sus relaciones con Teherán a través de su embajada en Turquía, que tiene acreditación concurrente para Irán.
Más de cinco décadas de relaciones diplomáticas
Colombia e Irán establecieron relaciones diplomáticas el 28 de abril de 1975. Desde entonces, los vínculos atravesaron distintos períodos y niveles de representación, aunque ambos países mantuvieron contactos oficiales y acuerdos de cooperación en áreas como cultura y asuntos consulares.

Durante el Gobierno de Gustavo Petro, los vínculos bilaterales continuaron. En febrero de 2023, el entonces presidente colombiano recibió las cartas credenciales del embajador iraní Ahmad Reza Kheirmand, mientras que ese mismo mes representantes de las cancillerías de ambos países mantuvieron reuniones bilaterales.
La ruptura anunciada por el actual Gobierno pone fin a ese vínculo diplomático después de más de cinco décadas.
Un cambio en la política exterior colombiana
La decisión se produce en un contexto de cambios en las relaciones internacionales de Colombia bajo la administración de Abelardo de la Espriella.
El actual Gobierno ha profundizado sus vínculos con Estados Unidos y restableció las relaciones diplomáticas con Israel, que habían sido interrumpidas durante la administración de Petro.

En ese marco, Bogotá también anunció planes para fortalecer la cooperación con Israel y avanzar en la apertura de una embajada colombiana en Jerusalén. La relación con Washington, en tanto, adquirió mayor relevancia durante los primeros meses de la nueva administración.
Estos movimientos forman parte del nuevo esquema de política exterior del Gobierno colombiano, aunque la Cancillería presentó la ruptura con Irán específicamente como una decisión vinculada con cuestiones de seguridad, crimen transnacional y otros factores relacionados con la situación de Medio Oriente.
Los argumentos planteados por Bogotá
Entre los fundamentos de la decisión, el Gobierno colombiano mencionó “presuntos vínculos” de las autoridades iraníes con organizaciones terroristas y narcoterroristas, una formulación que corresponde a la posición oficial de Bogotá.

La Cancillería también hizo referencia a violaciones de derechos humanos que atribuye al Gobierno iraní, a ataques contra países que no forman parte del conflicto en Medio Oriente, al bloqueo del estrecho de Ormuz y a lo que considera obstáculos a las tareas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar el alcance del programa nuclear iraní.
Según el comunicado oficial, estos factores provocaron un deterioro de la confianza del Gobierno colombiano en las autoridades iraníes.








