La empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) reportó que a las 12:17 hora local el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufrió una desconexión total e imprevista, interrumpiendo el suministro para los 9,6 millones de habitantes de la isla. Con este evento, el país acumula tres apagones generales en lo que va de 2026 y un total de ocho colapsos en los últimos 24 meses.
Cuba, otra vez a oscuras: colapsó el sistema eléctrico nacional y afecta a casi 10 millones de personas
La isla caribeña sufrió este lunes su tercera desconexión total en lo que va de 2026, profundizando una crisis energética sin precedentes. El gobierno cubano atribuye la falta de combustibles al bloqueo petrolero de la administración Trump, mientras la infraestructura termoeléctrica, obsoleta y sin mantenimiento, toca fondo de manera irreversible.

Antes de que la red colapsara por completo, las proyecciones de la UNE ya anticipaban una jornada crítica: se estimaba que un 71% del territorio nacional permanecería sin suministro eléctrico simultáneamente durante el horario de mayor consumo. La capacidad de generación del país se encontraba reducida a unos escasos 935 megavatios (MW), una cifra abismalmente lejana de los 3.100 MW requeridos para cubrir la demanda máxima estimada.

Entre el cerco petrolero de Washington y la desinversión crónica
La crisis estructural que arrastra Cuba desde mediados de 2024 se ha recrudecido de manera drástica desde enero de este año debido al bloqueo petrolero impuesto por el mandatario estadounidense Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio. Desde el gobierno de los Estados Unidos indicaron abiertamente que esta estrategia de "máxima presión" busca forzar transformaciones políticas y económicas en la isla, mientras que las autoridades de La Habana denunciaron las medidas como un "castigo colectivo" que asfixia de forma directa a la población civil.
Los números detrás de la matriz energética revelan un desequilibrio logístico inviable:
- Consumo vs. Producción: Cuba necesita algo más de 100.000 barriles de crudo diarios para sostener su infraestructura elemental, pero su producción doméstica apenas alcanza los 40.000 barriles.
- Dependencia externa al límite: El último suministro marítimo significativo de petróleo importado se registró el pasado 31 de marzo con la llegada a la bahía de Matanzas del buque ruso Anatoli Kolodkin —una embarcación sancionada por Washington—, que transportaba 730.000 barriles. Ese volumen solo logró cubrir los requerimientos energéticos durante las primeras dos semanas de abril.

A esto se le suma el colapso técnico de sus plantas operativas. Al momento de la desconexión total de este lunes, 11 de las 16 unidades de generación termoeléctrica —responsables históricamente de aportar el 40% de la energía del país— estaban completamente fuera de servicio debido a roturas imprevistas o a trabajos de mantenimiento postergados por falta de presupuesto. La central termoeléctrica Antonio Guiteras, el nodo de generación más importante del país ubicado en la zona occidental, acumulaba más de quince salidas de servicio consecutivas en lo que va del año y se encontraba inactiva al momento de la falla general.
El restante de la generación se encuentra en una situación similar: los motores de generación distribuida (diésel y fueloil), que aportan otro 40%, permanecen paralizados desde enero por desabastecimiento de combustible, dejando la frágil estabilidad remanente en manos del gas y fuentes renovables asistidas con soporte tecnológico de China.

Una economía paralizada y el descontento en las calles
En la capital de la isla, La Habana, los cortes rotativos ya venían superando las 35 horas consecutivas, mientras que en las provincias del interior las comunidades han reportado hasta tres días seguidos en absoluta oscuridad.
"Al final, teníamos tres o cuatro horas de luz al día, así que el mayor impacto ahora es que no sabes cuándo volverás a tener ese poquito de luz. Es agónico vivir así", expresó a las agencias internacionales Meybol Font, una trabajadora independiente de 51 años de edad que sintetiza el agotamiento social cotidiano. Esta parálisis sistemática ha golpeado de lleno a la actividad económica estatal y privada, proyectando una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de al menos un 6,5% para el cierre de este año, que se suma a una caída consecutiva del 15% acumulada en el último quinquenio.

El Ministerio de Energía y Minas comunicó formalmente la activación de los "protocolos de recuperación", un complejo proceso técnico que utiliza fuentes de arranque rápido y baja escala (como plantas solares, hidroeléctricas y pequeños motores de respaldo) para energizar pequeños circuitos aislados conocidos como "microsistemas". El objetivo principal de estas islas de energía es restablecer de manera prioritaria el suministro en hospitales, centros sanitarios y plantas potabilizadoras de agua, para luego intentar reconectar paulatinamente los nodos regionales del SEN. No obstante, las experiencias previas de los apagones nacionales registrados en marzo demuestran que la estabilización de la red eléctrica es un proceso sumamente inestable que podría demorar varios días.








