El agua avanzó sobre pueblos, rutas y viviendas en cuestión de horas, y convirtió a Daguestán en el epicentro de una emergencia climática que volvió a golpear al sur de Rusia con una violencia inusual. Videos difundidos en redes mostraron calles anegadas, caminos cortados y barrios enteros bajo el agua, en una postal de devastación que se repitió durante todo el fin de semana.
Inundaciones en Rusia dejaron al menos cinco muertos y miles de evacuados
Daguestán fue una de las regiones más golpeadas por el temporal. Las autoridades mantienen el operativo de emergencia mientras siguen los rescates y crece la preocupación por nuevas precipitaciones.

Según el Ministerio de Situaciones de Emergencia ruso, al menos cinco personas murieron por las inundaciones, mientras miles debieron abandonar sus casas. Las evacuaciones superaban las 4.000 personas, según los reportes locales.
La zona más afectada fue precisamente Daguestán, en el Cáucaso ruso, donde las lluvias de fines de marzo y comienzos de abril rompieron registros de más de un siglo. Solo el 30 de marzo cayeron 60 milímetros de agua, un volumen equivalente a cerca de tres meses de precipitaciones.
El temporal dejó además más de 2.000 viviendas inundadas y cerca de 200 carreteras afectadas, además de daños serios en infraestructura. En Majachkalá, la capital regional, se derrumbó un edificio de tres plantas por desprendimientos del terreno, mientras que en otros puntos de la región también se reportaron cortes masivos de luz y puentes dañados.
Entre los episodios más dramáticos aparece la rotura del embalse de Gedzhuj, en la zona de Derbent. A partir de ese colapso, varios autos fueron arrastrados o terminaron volcados en un río, un hecho que causó la muerte de una mujer y un adolescente y dejó además a otras cinco personas hospitalizadas.
La gravedad del cuadro obligó a declarar el estado de emergencia en Daguestán y también en Chechenia. Equipos de rescate, aeronaves y funcionarios del Ministerio de Emergencias fueron desplegados para monitorear desde el aire y evaluar sobre el terreno el alcance de una catástrofe que, según autoridades locales, superó incluso los pronósticos más pesimistas.









