Una obra de rutina en una vivienda de Cambridge, en el estado de Maryland, derivó en una escena de máxima tensión cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos irrumpieron en el lugar y detuvieron a seis trabajadores guatemaltecos que estaban haciendo tareas de remodelación.
El episodio ocurrió el lunes, cuando los obreros habían llegado desde Glen Burnie para iniciar el proyecto. Los detenidos tienen entre 18 y 40 años y fueron arrestados durante la mañana en la misma propiedad donde trabajaban.
La secuencia tomó repercusión pública porque fue transmitida en vivo durante unos 30 minutos por Bryan Polanco, un compañero de trabajo con residencia permanente en Estados Unidos que no fue detenido. Su registro mostró parte del procedimiento y se convirtió en el principal soporte de la denuncia que luego circuló en redes y medios.
En su relato, Polanco sostuvo que la dueña de la casa habría llamado a las autoridades migratorias apenas comenzó el trabajo. “Prácticamente teníamos un proyecto para empezarlo hoy... cuando ellos comenzaron el trabajo, la dueña de la casa como que llamó a migración”, dijo.
El mismo trabajador agregó que la mujer le habría advertido que, si inmigrantes regresaban para terminar la obra, volvería a comunicarse con ICE. La propietaria adeudaría unos 10.000 dólares por un trabajo de tres días, aunque ese punto no figura confirmado por una fuente oficial.
Las imágenes difundidas muestran a los agentes en el exterior de la vivienda mientras los obreros bajan del techo con una escalera y luego son reducidos en el suelo antes de ser trasladados. Al final del registro quedaron visibles materiales de construcción, lonas, herramientas y el vehículo de trabajo abandonado frente a la casa.
Polanco describió lo vivido como una experiencia estremecedora. “No es igual verlo que vivirlo”, afirmó, y agregó que muchos hispanos en Estados Unidos se sienten perseguidos porque salen de sus casas sin saber si van a regresar.
El impacto del operativo no quedó limitado al lugar del arresto. La esposa de uno de los detenidos, embarazada de cinco meses y madre de otros dos hijos, pidió ayuda públicamente y dijo que su familia había llegado al país para salir adelante, no para meterse en problemas.
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Cambio histórico: los Testigos de Jehová aceptarán las autotransfusiones de sangreSin embargo, la versión del compañero de los obreros fue contradicha por la propia agencia federal. Un vocero de ICE dijo que no se trató de un aviso de una particular sino de un “operativo dirigido” realizado el 23 de marzo cerca de Cambridge, que terminó con la detención de seis “illegal aliens”.
En esa misma respuesta, ICE sostuvo que varios de los arrestados tenían órdenes finales de expulsión, que uno ya había sido condenado previamente por reingreso ilegal y que, durante el procedimiento, algunos intentaron huir y desobedecieron órdenes antes de quedar bajo custodia.
Más allá de esas afirmaciones, hasta ahora no se difundieron detalles individualizados sobre la situación migratoria de cada detenido ni pruebas públicas que permitan establecer de manera concluyente si la propietaria efectivamente contactó a las autoridades. Esa zona gris es la que mantiene abierto el conflicto entre el relato de los testigos y la versión oficial.
Mientras tanto, el caso volvió a poner en foco el miedo que atraviesa a parte de la comunidad migrante en sectores como la construcción, donde trabajan muchas personas sin papeles o con situación precaria. Con los seis obreros ya fuera de la obra y sus familias a la espera de información, el episodio quedó instalado como un nuevo punto de fricción en el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos.