Reino Unido y Francia lideran una reunión con 30 países para intentar reabrir el estrecho de Ormuz
Las potencias europeas analizan crear una coalición que permita restablecer la navegación comercial en el Golfo. La iniciativa busca garantizar el flujo de petróleo y gas en medio del bloqueo de facto impuesto por Irán.
Reino Unido y Francia lideran una reunión con 30 países para intentar reabrir el estrecho de Ormuz. Foto: Reuters
Reino Unido será sede de una nueva instancia diplomático-militar para abordar una de las mayores urgencias del conflicto en Medio Oriente: la reapertura del estrecho de Ormuz. Según trascendió este miércoles, Londres y París coordinarán conversaciones con unos 30 países dispuestos a discutir una misión de seguridad para restablecer el paso marítimo, hoy virtualmente paralizado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La reunión se inscribe en el intento europeo de construir una respuesta propia frente a la crisis energética y naval desatada en el Golfo. La semana pasada, un grupo de países liderado por Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón difundió una declaración conjunta en la que condenó los ataques iraníes sobre buques comerciales y la clausura de hecho de Ormuz, y expresó su disposición a contribuir a esfuerzos para garantizar el tránsito seguro.
Una coalición en discusión
El objetivo inmediato de las conversaciones será estudiar qué tipo de coalición podría ponerse en marcha y bajo qué condiciones. Según reportes conocidos este miércoles, la instancia inicial estará encabezada por jefes militares y altos responsables de defensa de los países adherentes, con la idea de empezar a delinear un plan común.
Esa hoja de ruta, sin embargo, todavía está lejos de convertirse en una operación concreta. En Europa persisten diferencias sobre el momento y el formato de una eventual misión, sobre todo porque varios gobiernos consideran que cualquier despliegue en la zona sería inviable mientras continúe la actual fase de hostilidades.
Una treintena de países apoyó una declaración conjunta sobre la necesidad de restablecer la navegación. Foto: Reuters
Reino Unido ofrece sede y Francia marca límites
Medios británicos señalaron que el gobierno de Keir Starmer propuso albergar una segunda fase de conversaciones en Portsmouth o en Londres, con el fin de avanzar en una conferencia internacional más amplia sobre seguridad marítima en Ormuz. La idea sería consolidar una coalición lista para actuar cuando el contexto militar lo permita.
Francia, por su parte, sostuvo una posición más cautelosa. Emmanuel Macron ya había aclarado la semana pasada que su país no participará en operaciones para desbloquear el estrecho “en el contexto actual” y que cualquier iniciativa de seguridad solo podría estudiarse una vez que baje la intensidad de la guerra.
El trasfondo: petróleo, gas y minas
La discusión internacional no se limita al plano diplomático. Detrás del intento de reabrir Ormuz aparece la preocupación por el flujo energético global, ya que por esa vía pasa una parte decisiva del petróleo mundial. La declaración conjunta difundida por Downing Street puso el foco en los ataques a infraestructura de petróleo y gas y en las amenazas iraníes a la navegación comercial.
En paralelo, varios países acusan a Irán de haber sembrado minas o de haber generado condiciones de extremo riesgo para los buques en la zona. Esa hipótesis alimenta la idea de que una futura misión internacional no solo debería escoltar barcos, sino también despejar el estrecho para volverlo navegable. Esa última lectura surge de los reportes sobre las conversaciones, aunque los detalles operativos todavía no fueron confirmados oficialmente.
Francia aclaró que no participará en operaciones para reabrir Ormuz mientras continúen las hostilidades. Foto: REuters
Una respuesta europea en construcción
La movida de Londres y París también busca afirmar una iniciativa europea propia en una crisis dominada hasta ahora por la ofensiva militar estadounidense-israelí y por la respuesta iraní. Reuters ya había informado que Francia venía promoviendo una coalición para asegurar el estrecho una vez estabilizada la situación, mientras Reino Unido trabajaba con sus aliados sobre distintas opciones para proteger la navegación.
Por ahora, lo que existe es una convergencia política básica entre una treintena de países, una reunión militar en preparación y una oferta británica para escalar el diálogo. La reapertura efectiva de Ormuz, en cambio, sigue atada a un escenario que todavía mezcla guerra abierta, bloqueo marítimo y desacuerdos entre aliados sobre cómo intervenir.