A poco más de un mes de la operación militar que sacudió el tablero geopolítico global, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, encabezará este viernes un acto de alto contenido simbólico.

El presidente estadounidense visita este viernes la base de Fort Bragg para condecorar a los comandos de la Delta Force. El encuentro ocurre 40 días después de la histórica incursión nocturna en la capital venezolana que terminó con el traslado del líder chavista a una prisión de Nueva York.

A poco más de un mes de la operación militar que sacudió el tablero geopolítico global, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, encabezará este viernes un acto de alto contenido simbólico.
El mandatario se reunirá de forma privada y luego participará en una ceremonia pública con los efectivos de las fuerzas especiales que ejecutaron la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del pasado 3 de enero.
El encuentro tendrá lugar en la base militar de Fort Bragg, Carolina del Norte, hogar de las unidades de élite más prestigiosas del país. Según confirmó la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, Trump busca "honrar el heroísmo y la precisión quirúrgica" de los operadores que llevaron a cabo la denominada "Operación Resolución Absoluta".

La reunión de este viernes pone nuevamente bajo el foco los detalles técnicos de lo que se considera la mayor intervención militar estadounidense en la región en décadas. Se espera que Trump sea recibido por mandos del 1° Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales (Delta Force) y pilotos del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidos como los Night Stalkers.
Aquella noche de enero, más de 150 aeronaves y drones de reconocimiento neutralizaron las defensas aéreas venezolanas. Mientras la ciudad de Caracas sufría un apagón selectivo provocado por ciberataques, ocho helicópteros MH-60 y MH-47 descendieron sobre el complejo presidencial.
En una operación que duró menos de tres horas, los comandos extrajeron a Maduro sin que la guardia presidencial pudiera montar una resistencia efectiva.

Uno de los puntos que genera mayor expectativa en este encuentro es el reconocimiento al uso de tecnología de punta. Testimonios recogidos tras el asalto sugieren el despliegue de armamento no letal de "energía dirigida" u ondas sónicas que habrían incapacitado a los anillos de seguridad de Maduro antes de cualquier contacto físico.
Trump, quien siguió la operación en vivo desde Mar-a-Lago, ha comparado el evento con un "programa de televisión de alta definición", elogiando la velocidad y la violencia controlada con la que se desmanteló la cúpula del poder chavista.

Mientras Trump condecora a sus tropas, el destino de Nicolás Maduro sigue jugándose en los tribunales. Actualmente, el exmandatario se encuentra detenido en Nueva York, donde ya compareció ante un juez federal enfrentando cargos por narcoterrorismo, conspiración y lavado de dinero. En sus primeras declaraciones, Maduro se declaró "no culpable" y denunció ser un "prisionero de guerra".
En Caracas, la situación continúa en un limbo institucional. Aunque Delcy Rodríguez asumió una presidencia interina bajo la figura de "ausencia forzosa", el control territorial es monitoreado de cerca por Washington, que mantiene una presencia militar mínima pero estratégica para asegurar la "estabilización" del país caribeño.