Se cumple el primer mes de Delcy Rodríguez al frente del gobierno de Venezuela
La etapa inicial de la nueva administración transcurre marcada por tensiones internas, negociaciones externas y decisiones orientadas a sostener la estabilidad política y económica en un escenario de cambios profundos y fuerte presión internacional.
Delcy Rodríguez cumple su primer mes al frente del gobierno de Venezuela. Crédito: Xinhua.
Delcy Rodríguez cumple este jueves su primer mes como presidenta encargada de Venezuela en un escenario atravesado por una profunda reconfiguración del poder político. Con un margen de maniobra limitado y bajo una fuerte presión internacional, la dirigente chavista intenta sostener la gobernabilidad con un estilo pragmático, alejado del discurso confrontativo que caracterizó a la etapa anterior.
Tras la detención de Nicolás Maduro y el colapso del esquema de poder tradicional, el chavismo entró en una fase inédita. El llamado “delcysmo” emerge como una estructura de transición que busca sobrevivir mediante decisiones utilitarias, concesiones estratégicas y una diplomacia orientada a garantizar estabilidad interna en medio de un contexto extremadamente frágil.
Un mesde señales decambio
Durante sus primeras semanas al frente del Ejecutivo, Rodríguez impulsó una serie de acciones que marcaron un giro respecto del modelo político que dominó Venezuela durante años.
Entre las decisiones más relevantes se cuentan más de 360 excarcelaciones de presos políticos, una anunciada ley de amnistía que contempla el cierre del centro de detención conocido como El Helicoide y una reforma en la legislación de hidrocarburos orientada a abrir el sector petrolero al capital extranjero.
Rodríguez ha comenzado a implementar reformas para atraer inversión extranjera Crédito: Xinhua.
A estas medidas se sumó un relajamiento parcial de la persecución y la represión estatal, en lo que el oficialismo presenta como un intento de normalizar la vida institucional y reducir la tensión social. Aunque los cambios aún resultan limitados, representan un contraste con el escenario previo al 3 de enero, cuando el gobierno de Maduro mantenía un control rígido y confrontativo.
Detenciones yreacomodamientos internos
En paralelo, el primer mes de gestión estuvo marcado por detenciones de figuras clave vinculadas al chavismo histórico. En las últimas horas se confirmó la aprehensión de Álex Saab, señalado como uno de los principales operadores financieros y testaferros de Nicolás Maduro.
El procedimiento se realizó en territorio venezolano y Saab quedó bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional mientras se discute su posible extradición a Estados Unidos.
En el mismo operativo también fue detenido Raúl Gorrín, empresario venezolano y propietario del canal de televisión Globovisión, igualmente vinculado al círculo de poder del expresidente. Ambos casos evidencian un reordenamiento interno que busca enviar señales de cooperación judicial y ruptura parcial con el pasado inmediato.
Presiones externasy tensiones internas
Delcy Rodríguez gobierna en medio de una doble presión. Por un lado, la influencia directa de Estados Unidos, que condiciona la política venezolana tras el ataque militar y la captura de Maduro. Por otro, la resistencia de sectores del chavismo más duro, que se niegan a perder privilegios y buscan adaptarse a las nuevas reglas del poder.
Un mes de Delcy Rodríguez en el poder y el nuevo mapa político venezolano. Crédito: Xinhua.
La presidenta encargada intenta sostener un delicado equilibrio entre ambos frentes, con el objetivo central de garantizar la supervivencia del gobierno y evitar un nuevo colapso institucional. En ese marco, la agenda económica ocupa un lugar central, con señales orientadas a atraer inversión extranjera y acelerar una recuperación que todavía muestra signos incipientes.
Un liderazgo en transición
A un mes de haber asumido, el futuro del gobierno de Delcy Rodríguez continúa abierto. Mientras la economía comienza a experimentar una transformación acelerada a partir de la flexibilización de sanciones y la llegada de capitales, persisten las dudas sobre la legitimidad del proceso político y la transparencia de la transición.
El escenario venezolano en este 2026 se define por un liderazgo provisional, atravesado por tensiones internas, vigilancia internacional y un intento de reconstrucción que avanza con cautela. El desafío de Rodríguez será sostener la estabilidad sin perder el control de un poder que aún se encuentra en disputa.