Una crisis a miles de kilómetros de Argentina puede terminar teniendo consecuencias en algo tan cotidiano como cargar nafta. El motivo está en el funcionamiento del mercado mundial del petróleo y en la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, un estrecho paso marítimo ubicado entre Irán y Omán que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y, desde allí, con el mar Arábigo.
¿Qué es el estrecho de Ormuz y por qué una crisis allí puede afectar el precio de la nafta en Argentina?
Es uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio energético mundial. Por allí circula una parte decisiva del petróleo y los combustibles que abastecen a los mercados internacionales. Una interrupción del tránsito podría impulsar el precio del crudo y, por distintas vías, repercutir en el valor de los combustibles en Argentina.

La zona concentra una enorme cantidad de producción y exportación de hidrocarburos. Durante el primer semestre de 2025, alrededor de 20,9 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos atravesaron Ormuz, un volumen equivalente a cerca del 20% del consumo mundial de líquidos petroleros y a aproximadamente una cuarta parte del petróleo comercializado por vía marítima.
Por eso, cualquier escalada militar, amenaza de cierre o interrupción prolongada del tránsito puede generar preocupación en los mercados. Y aunque Argentina no dependa directamente de ese estrecho para abastecer sus estaciones de servicio, una alteración significativa puede modificar el precio internacional del petróleo, el costo del transporte y las referencias utilizadas por la industria energética.

¿Dónde está el estrecho de Ormuz y por qué es tan importante?
El estrecho de Ormuz se encuentra entre Irán, al norte, y Omán y Emiratos Árabes Unidos, al sur. Es la salida marítima natural del golfo Pérsico hacia el océano Índico.
Su importancia no está relacionada solamente con su ubicación geográfica. La clave es que algunos de los principales países productores de petróleo del mundo utilizan esta vía para enviar su producción hacia los mercados internacionales.
Por allí salen cargamentos provenientes de países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán. Una gran parte de esos embarques tiene como destino Asia.
De acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), en 2024 el 84% del crudo y condensado que atravesó Ormuz tuvo como destino mercados asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur fueron los principales compradores.
Esto explica por qué el estrecho es considerado un “cuello de botella” energético. En términos simples, se trata de un punto muy angosto por el que debe pasar una enorme cantidad de mercancías estratégicas.
El problema es que no resulta sencillo reemplazar completamente esa ruta.
Existen oleoductos que permiten desviar parte del petróleo, especialmente en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, su capacidad no alcanza para compensar todo el volumen que normalmente circula por Ormuz.
La EIA estima que esos sistemas podrían aportar conjuntamente alrededor de 4,7 millones de barriles diarios de capacidad para evitar el estrecho, frente a los más de 20 millones de barriles diarios que circularon por allí en el primer semestre de 2025.
Por eso, un bloqueo no necesariamente significa que “desaparezca” todo ese petróleo del mercado. Pero sí puede producir una reducción importante de la oferta disponible, mayores tiempos de transporte y un aumento de los costos logísticos.

¿Qué pasa con el precio del petróleo si hay una crisis?
El petróleo es una materia prima que se negocia en un mercado global. Eso significa que el precio no depende únicamente de cuánto petróleo produce o consume un determinado país.
Si los operadores consideran que una crisis puede afectar el suministro mundial, pueden anticiparse y comprar contratos de petróleo esperando que el producto se vuelva más escaso o más caro.
Ese mecanismo puede hacer subir las cotizaciones incluso antes de que se produzca una interrupción completa del suministro.
Un antecedente reciente permite entenderlo. En junio de 2025, en medio de tensiones regionales, el precio del petróleo Brent pasó de US$69 por barril el 12 de junio a US$74 el 13 de junio, según la EIA, aun cuando el tránsito marítimo por Ormuz no había quedado bloqueado.

El Brent es particularmente importante para Argentina porque forma parte de las referencias internacionales utilizadas para determinar valores relacionados con el petróleo.
De hecho, la normativa argentina contempla el ICE Brent como referencia para establecer el precio internacional del crudo en determinados esquemas vinculados con las exportaciones. El Decreto 59/2026 estableció para el petróleo convencional un valor base de US$65 por barril y un valor de referencia de US$80, utilizando como precio internacional el promedio de determinadas cotizaciones del ICE Brent.
Esto no significa que cada movimiento del Brent se traslade automáticamente y en la misma proporción al precio que paga un conductor en una estación de servicio.
El precio final de la nafta tiene varios componentes.

¿Cómo puede llegar una crisis de Ormuz a la nafta argentina?
La conexión puede explicarse en una cadena relativamente sencilla:
crisis en Ormuz → riesgo de menor oferta mundial → sube el petróleo → aumentan referencias internacionales y costos → mayor presión sobre el mercado de combustibles → posible impacto en los precios de los surtidores.
Pero entre un punto y otro intervienen varios factores.
El primero es el precio del crudo. Las petroleras y refinadoras compran o valorizan el petróleo teniendo en cuenta referencias internacionales. Si esas referencias aumentan de manera sostenida, el costo de la materia prima puede subir.
El segundo factor es el precio de los combustibles refinados. La nafta que llega a una estación de servicio no es simplemente petróleo. Antes debe ser procesada en una refinería y transformada en un producto apto para los vehículos.

A esto se suman transporte, logística, comercialización, impuestos y otros costos.
La propia normativa argentina reconoce la influencia de los valores internacionales en los combustibles. Las reglas sobre precios de referencia contemplan el precio del combustible en el mercado internacional y, según el caso, costos de importación o componentes vinculados con el producto de origen nacional.
Además, desde septiembre de 2026 comenzaron a regir nuevas modificaciones relacionadas con los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, de acuerdo con el esquema establecido por el Gobierno.
Por eso, una eventual suba de la nafta no dependería exclusivamente de lo que ocurra con el petróleo en Medio Oriente.

Argentina produce petróleo: ¿por qué igualmente puede verse afectada?
Una de las preguntas más importantes es si Argentina produce cada vez más petróleo gracias a Vaca Muerta, ¿por qué una crisis en Ormuz podría tener algún efecto local?
La respuesta está en que el petróleo es un commodity internacional.
Que Argentina produzca petróleo no significa que el precio interno pueda quedar completamente aislado de lo que ocurre en el resto del mundo.
Las empresas productoras tienen la posibilidad de vender su petróleo dentro del país o buscar mercados externos. Por lo tanto, el precio internacional funciona como una referencia relevante para determinar el valor económico del recurso.
El Gobierno, además, utiliza referencias internacionales para distintos mecanismos regulatorios. El Decreto 59/2026, por ejemplo, establece expresamente al ICE Brent como referencia para el cálculo del precio internacional del petróleo convencional destinado a exportación.
En otras palabras, Argentina puede producir más petróleo y, al mismo tiempo, continuar expuesta a los movimientos del mercado internacional.
Incluso existe una segunda vía de impacto: los combustibles refinados.
Si una parte del mercado necesita importar determinados productos o componentes, una suba internacional puede aumentar el costo de reposición. Y aun cuando la producción sea local, el mercado energético continúa vinculado a referencias internacionales.

¿Una crisis en Ormuz significa automáticamente que subirá la nafta?
No.
Este punto es fundamental para evitar una interpretación simplista.
Una amenaza, un incidente militar o una escalada de tensión no necesariamente producen una suba inmediata y permanente en los surtidores argentinos.
Para que el impacto sea significativo deberían combinarse varios factores: una interrupción efectiva o una fuerte reducción del tránsito por Ormuz, una suba importante y sostenida del petróleo, mayores costos de transporte o seguros y una transmisión de esos costos hacia las cadenas de producción y comercialización.
También importa cuánto dure la crisis.
Una interrupción breve puede generar principalmente volatilidad y especulación. Una interrupción prolongada, en cambio, puede provocar un problema más profundo de abastecimiento internacional.
La EIA advierte justamente que una interrupción, incluso temporal, en un punto estratégico puede generar retrasos importantes en los suministros y aumentar los costos de transporte y, en consecuencia, los precios internacionales de la energía.
Por eso, el estrecho de Ormuz funciona como una pieza clave del mercado energético mundial. No hace falta que Argentina compre petróleo directamente allí para que una crisis pueda sentirse en el país.
El mecanismo es global: cuando una ruta por la que circula una parte enorme de la energía mundial queda amenazada, los mercados reaccionan, el petróleo puede encarecerse y esa variación termina ejerciendo presión sobre toda la cadena de combustibles.
Para los automovilistas argentinos, entonces, la noticia de una crisis en un pequeño paso marítimo entre Irán y Omán puede parecer lejana. Sin embargo, detrás de esa geografía existe una conexión directa con uno de los precios que más rápidamente impactan en la economía cotidiana: el costo de llenar el tanque.








