La imagen se repite con variantes en distintos rincones del planeta: gas lacrimógeno, pancartas improvisadas, cantos satíricos y una multitud de rostros jóvenes enfrentándose a la policía de infantería.
Las movilizaciones de la Generación Z por el mundo y el caso destacado de Francia
Las marchas juveniles ganan fuerza en varios países con reclamos contra el costo de vida y la falta de oportunidades, sin banderas partidarias tradicionales.

En Francia, estudiantes universitarios mantienen tomadas las calles en reclamo de mejores condiciones educativas y perspectivas laborales que no vislumbran en el horizonte.

En otro continente, en Nueva Delhi, India, el movimiento Cockroach Janta Party encabeza marchas multitudinarias exigiendo la renuncia del jefe electoral tras denuncias de manipulación en los padrones.
Aunque las chispas locales son diversas, el combustible que alimenta el fuego es el mismo y gira en torno a un profundo desencanto generacional.

A diferencia de otras olas de protesta del siglo XX, la Generación Z no suele responder habitualmente a partidos políticos tradicionales ni a estructuras sindicales orgánicas.
La organización se da a través de redes sociales, apelan al humor negro y a la sátira, como el caso del movimiento de la "Cucaracha" en Asia, y exigen respuestas inmediatas a problemas pragmáticos. En algunos casos, como en diversos fenómenos de 2025, se utilizaron elementos artísticos reaccionarios de la coyuntura, como lo es la insignia pirata de los protagonistas del manga One Piece.
El caso emblemático de Francia
No fueron las primeras ni las únicas manifestaciones registradas durante las últimas semanas en Europa, pero las de Francia representan las más sobresalientes por el grado de violencia y los diversos espectros sociales involucrados.
Joaquín Bernardis, del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la UCSF, habló al respecto en CyD Litoral sobre el caso puntual galo.
“Francia siempre tiene picos de violencia”, comentó Joaquín Bernardis y agregó: “En este caso, comparado con lo que fue el de los chalecos amarillos, que tenía que ver con algo medianamete actual que era el aumento de combustibles, estamos viendo protestas que iniciaron con distintos movimientos estudiantiles y que tienen que ver con el aumento de los costos de los estudios”.

En comparación con el inicio de la gestión de Emmanuel Macron, hubo un 30% de aumento en el costo. “También la calidad de la educación pública se vio deteriorada en el último tiempo”, sumó Bernardis.
“Tiene que ver con la economía francesa. No es solamente un abandono presupuestario de la política educativa francesa, sino que también tiene que ver, y fue motivo de protestas recientes, con esta distribución de costos intergeneracionales”, explicó el licenciado en Relaciones Internacionales.
“Los últimos primeros ministros buscaron impulsar una reforma jubilatoria por el envejecimiento mismo de la población y cambiar el esquema de distribución. Tampoco fue fructífero. Ahí estamos viendo que gran parte del presupuesto se va en el sostenimiento jubilatorio”, indicó Bernardis.
Contexto europeo
Bernardis comentó que al momento de la focalización francesa no hay que olvidar del “el efecto contagio” ya que “hace un par de semanas empezó en España. Quizás con otro ángulo, pero desencadenó en que Pedro Sánchez adelante las elecciones”.
El especialista marcó diferencias: “Macron en este caso va a tener que negociar concesiones para desactivar estas manifestaciones, con la salvedad de que no están movilizadas por los sindicatos y ahí dificulta mantener feliz a todas las partes al no estar tan orgánico el movimiento”.

Otro caso destacable a la hora de marcar diferencias es el de Albania. En primer lugar, el país balcánico se encuentra fuera de la Unión Europea y de los efectos del estado de bienestar. Luego, la disparidad radica en el factor dominante de las manifestaciones.
Los albanos se han movilizado principalmente por el descontento social acumulado frente a la corrupción gubernamental, el encarecimiento del costo de vida y las polémicas concesiones ambientales a inversores extranjeros, esta última relacionada a Jared Kushner e Ivanka Trump.

Las corrientes políticas de derecha del resto del mundo, con Donald Trump a la cabeza y con Javier Milei en la región, han relacionado las manifestaciones de forma casi exclusiva al crecimiento demográfico de inmigrantes y adeptos al islam en el continente europeo, traduciéndolo como una eventual amenaza para el resto de países occidentales.
En el caso de Macron, sus declaraciones al respecto han girado en torno a las negociaciones y motivaciones económicas internas. Este motivo no descarta la influencia migratoria y musulmana, pero la posiciona como condimento en el marco de reclamos de mayor envergadura.
El plano político de Macron
El especialista en política internacional resaltó que todo esto sucede “a seis meses de las elecciones presidenciales donde Macron no se puede presentar por límites constitucionales, no puede ser reelecto dos veces. Habrá que ver quien es su sucesor”.
“Es problable que esto se desactive de forma similar a los chalecos amarillos, cediendo al pedido de los manifestantes. Pero hoy el gobierno francés tiene menos margen, pero un punto ventajoso que es que está al final del mandato y sería un problema que resuelva ‘el que viene’”, describió Bernardis.

En referencia a los dos perfiles que presenta el mandatario francés, el columnista de CyD Litoral indicó que tiene un “alto perfil a nivel internacional, pero en política interna suele tener estos picos de violencia. Quizás de este nivel no veíamos desde 2019”.
Bernardis agregó que este escenario “también marca el cierre de su presidencia. Cuando fueron las elecciones presidenciales de 2017 veíamos ese perfil más del establishment financiero. Pero ha sido muy hábil para mantener a la asamblea controlado y sostener gobernabilidad”.









