Giro inesperado en Brasil: el juez frenó el regreso de Agostina Páez y deberá esperar el fallo final en Río de Janeiro
Pese al acuerdo previo entre la fiscalía y la querella que permitía su retorno a la Argentina, el magistrado decidió que la abogada santiagueña permanezca en el país vecino hasta que la sentencia quede firme. La espera podría extenderse hasta 20 días.
Horas antes de este revés, Agostina Páez había roto el silencio a través de sus redes sociales, donde publicó un sentido descargo reconociendo su error.
La situación judicial de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años procesada por injuria racial en Río de Janeiro, sufrió un revés de último momento este miércoles. Cuando todo indicaba que la joven podría abordar un avión de regreso a nuestro país tras admitir su culpabilidad y acordar una pena en suspenso, el juez de la causa decidió de forma sorpresiva que deberá permanecer en territorio brasileño hasta el dictado del fallo definitivo.
La decisión del magistrado del Tribunal Penal N° 37 rompe con la expectativa generada tras la audiencia del martes, donde se había alcanzado un consenso para que Páez cumpliera tareas comunitarias en Argentina y pagara una indemnización millonaria a las víctimas. Ahora, la letrada deberá afrontar al menos dos semanas más de permanencia forzada en Brasil.
La situación judicial de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años procesada por injuria racial en Río de Janeiro, sufrió un revés de último momento este miércoles.
Un cambio de postura judicial
El giro en el proceso se produjo esta tarde, cuando el juez encargado del caso notificó que no autorizará la salida de Páez hasta que la sentencia esté debidamente redactada y firmada. Según fuentes judiciales consultadas, el magistrado estima que este proceso administrativo y procesal demandará entre 15 y 20 días adicionales.
Esta resolución cayó como un balde de agua fría para la defensa y la familia de la joven, quienes ya daban por hecho el fin del "calvario" en Río de Janeiro. Según trascendió la noticia no cayó bien en el Agostina y su entorno. No pueden creer que el magistrado vaya en contra de las sugerencias que la acusación le hizo para que la chica regrese a su país tras pagar una multa y cumpla en Santiago del Estero las tareas comunitarias que le pidieron.
Horas antes de este revés, Agostina Páez había roto el silencio a través de sus redes sociales, donde publicó un sentido descargo reconociendo su error. "Pedí perdón y hoy vuelvo a hacerlo. Cometí un grave error, me equivoqué", expresó la abogada, quien además aseguró haber "aprendido lo que es el racismo" durante estos dos meses de retención y uso de tobillera electrónica.
El acuerdo alcanzado —que ahora queda en suspenso administrativo— estipulaba una reducción de la pena inicial (que podía llegar a los 15 años) a solo 2 años en suspenso. Sin embargo, la fiscalía mantiene su pedido de una indemnización cercana a los 50.000 dólares para cada una de las tres víctimas, un monto que la familia Páez calificó como difícil de afrontar.
El giro en el proceso se produjo esta tarde, cuando el juez encargado del caso notificó que no autorizará la salida de Páez hasta que la sentencia esté debidamente redactada y firmada.
Clima de tensión y seguridad
Durante su estadía en Brasil, la abogada denunció haber vivido en un estado de "paranoia constante" debido a las amenazas de muerte recibidas tras la viralización del video donde se la ve realizando gestos discriminatorios en un bar de Ipanema. Su padre, quien viajó para acompañarla, confirmó que debieron extremar medidas de seguridad y que Agostina incluso evitaba salir a la calle por temor a ser reconocida.
El caso de Agostina Páez se ha convertido en un emblema de la severidad con la que la justicia brasileña trata los delitos de injuria racial, una legislación que no admite grises y que busca sentar precedentes internacionales. Mientras tanto, en Argentina, el caso abre un debate necesario sobre las conductas discriminatorias y las consecuencias legales transfronterizas. Por ahora, el sueño de la abogada de regresar a su Santiago del Estero natal deberá esperar, al menos, tres semanas más bajo la mirada atenta de la justicia carioca.