La Octava Cámara Criminal del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro concedió un habeas corpus a favor de Agostina Páez y autorizó expresamente su regreso de Brasil a la Argentina.

La Octava Cámara Criminal de Brasil revocó la decisión inicial, permitiendo que Páez regrese tras pagar una caución reducida, destacando la falta de base legal.

La Octava Cámara Criminal del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro concedió un habeas corpus a favor de Agostina Páez y autorizó expresamente su regreso de Brasil a la Argentina.
La resolución indica que, para levantar las cautelares, deberá pagar una caución de 60 salarios mínimos nacionales, estimada en cerca de US$ 20.000.
Con el depósito acreditado, el juzgado deberá ordenar el retiro inmediato de la tobillera electrónica, la devolución del pasaporte y la emisión de la autorización formal de viaje.
El fallo, firmado por el desembargador Luciano Silva Barreto, revierte el criterio del juez de primera instancia que pretendía mantener a Páez bajo vigilancia estricta en territorio brasileño.
La Cámara consideró que, terminada la etapa de recolección de pruebas, forzar su permanencia en Brasil perdía sustento y se convertía en un “constrangimento ilegal flagrante”, es decir, una restricción sin base jurídica que termina funcionando como castigo anticipado.
También se menciona que las exigencias iniciales para habilitar la salida rondaban los US$ 150.000, pero la Cámara ordenó una reducción drástica. La caución, además, queda como garantía para eventuales multas y reparación.
Páez fue detenida en enero tras un episodio en un bar de Ipanema, donde la acusación sostiene que profirió insultos racistas y realizó gestos comparativos; la escena quedó registrada en video. Desde entonces estaba bajo arresto domiciliario, con tobillera y prohibición de salir de Brasil.
En la primera audiencia, la fiscalía redujo el planteo inicial y el caso quedó encaminado a una salida con pena menor, con posibilidad de trabajos comunitarios y pago de compensación, según lo informado por la prensa que siguió el expediente.
La propia abogada habló públicamente tras una resolución previa que le abría la puerta a volver: dijo que lo vivido fue “una pesadilla”, pidió disculpas y señaló que aguardaba la definición de la caución y los pasos finales para retirarse el dispositivo electrónico.