Un grupo internacional de científicos puso en discusión la respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) frente a un brote de hantavirus detectado en un crucero, al considerar que las medidas oficiales podrían no reflejar con precisión la forma en que se produce la transmisión del virus en determinados contextos cerrados.
Expertos piden revisar protocolos de la OMS tras el brote de hantavirus
Un equipo de investigadores internacionales propuso una revisión de los lineamientos sanitarios vigentes luego del episodio registrado en el crucero, al advertir que la evidencia analizada sugiere fortalecer las medidas de prevención en espacios cerrados y de alta circulación de personas.

Los especialistas, provenientes de distintas universidades de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia, analizaron el episodio y plantearon la necesidad de revisar los protocolos actuales, especialmente en lo referido al riesgo de transmisión aérea en ambientes de alta concentración de personas.

Brote en el crucero
El episodio se registró en el crucero MV y motivó la publicación de un artículo en la revista British Medical Journal (BMJ). En ese trabajo participaron investigadores de instituciones como la Universidad de Maryland, la Universidad de Oxford, la Universidad de Toronto, la Universidad de Otago, la Universidad Tecnológica de Queensland y la Escuela de Salud Pública de Colorado.

El análisis se centró en la posibilidad de que el contagio no dependa únicamente del contacto estrecho tradicional, sino que también intervengan partículas suspendidas en el aire en espacios cerrados, lo que ampliaría el rango de escenarios de riesgo.
Debate sobre la transmisión aérea
Según los expertos, el hantavirus presenta evidencia documentada de transmisión de persona a persona en determinadas variantes, con un nivel de letalidad elevado. Bajo ese marco, sostienen que no debería descartarse la transmisión por aerosoles sin una verificación concluyente.
En ese sentido, proponen que las medidas preventivas se adopten de forma inmediata en lugar de esperar confirmaciones definitivas. Entre las recomendaciones mencionadas se incluyen el uso de barbijos en personal sanitario y contactos cercanos, la mejora de la ventilación en espacios cerrados, la eliminación de la recirculación de aire sin filtrado y la incorporación de sistemas de filtración HEPA en entornos de cuarentena y transporte.
Revisión de protocolos
Los investigadores también analizaron documentos recientes difundidos por la OMS, donde observaron diferencias en el enfoque sobre las vías de transmisión. Por un lado, algunos informes reconocen la posibilidad de contagio entre personas, aunque priorizan precauciones vinculadas a gotículas y contacto directo.

Por otro lado, guías específicas sobre el manejo de contactos y desembarco en cruceros incluyeron medidas más estrictas, como el uso generalizado de barbijos, cuarentenas y estrategias de ventilación reforzada, lo que para los científicos refleja una falta de coherencia en la respuesta global.
En su evaluación, remarcaron que el problema no radica en la existencia o no de transmisión aérea como hipótesis aislada, sino en la demora para incorporarla como criterio preventivo estándar ante brotes con estas características.
Antecedente del brote
El trabajo también retomó el brote de hantavirus ocurrido en Epuyén en 2018 como caso de referencia. Allí, se describieron situaciones de contagio en eventos sociales con exposición prolongada, donde algunas personas resultaron infectadas sin contacto físico directo evidente.
Los investigadores señalaron que los patrones observados en ese episodio fueron compatibles con mecanismos de transmisión asociados a la inhalación de partículas respiratorias en ambientes cerrados, lo que refuerza la necesidad de revisar los criterios utilizados para definir “contacto estrecho”.
Para el grupo de científicos, la evidencia acumulada durante las últimas décadas sugiere que el enfoque preventivo debería actualizarse. Consideran que el contacto estrecho no debe interpretarse únicamente como proximidad física, sino como parte de entornos donde las condiciones de ventilación y exposición pueden favorecer la transmisión.
En ese sentido, sostienen que las futuras guías sanitarias deberían incorporar de manera más consistente medidas de protección frente a aerosoles, especialmente en escenarios de brotes con alta capacidad de contagio.









