Hawái sufre las peores inundaciones en más de 20 años y hay evacuaciones masivas
Lluvias extremas en Oahu y Maui provocaron rescates, cortes de luz y daños severos en viviendas, rutas y servicios. Las autoridades mantienen la vigilancia sobre una presa centenaria y el gobernador advirtió que las pérdidas podrían superar los USD 1.000 millones.
Las inundaciones forzaron evacuaciones masivas en la costa norte de Oahu y en zonas de Maui. Foto: Reuters
Hawái atraviesa una de las emergencias climáticas más graves de las últimas dos décadas. Las lluvias torrenciales del fin de semana desataron inundaciones repentinas en Oahu y Maui, obligaron a evacuar a miles de personas y dejaron un paisaje de casas desplazadas, autos arrastrados y barrios cubiertos de barro.
El impacto más fuerte se sintió en la costa norte de Oahu, donde los desbordes forzaron amplios operativos de rescate y pusieron bajo máxima observación a la presa de Wahiawa, una estructura construida en 1906 y considerada de alto riesgo. Aunque el nivel del agua empezó a bajar, las autoridades aclararon que el monitoreo continúa.
Las autoridades ordenaron la evacuación de unas 5.500 personas en Oahu y realizaron más de 230 rescates en zonas inundadas. A pesar de la magnitud del evento, hasta el domingo no se habían reportado víctimas fatales. También hubo personas tratadas por hipotermia en medio de los operativos.
La tormenta también dejó a más de 2.000 usuarios sin electricidad. La empresa Hawaiian Electric realizó cortes preventivos en áreas de riesgo y luego comenzó a restablecer el servicio de forma parcial, mientras otras cuadrillas seguían despejando caminos, retirando escombros y evaluando daños en infraestructura crítica.
Las inundaciones forzaron evacuaciones masivas en la costa norte de Oahu y en zonas de Maui. Foto: Reuters
Oahu y Maui, los puntos más castigados
En Oahu, localidades como Waialua y Haleiwa quedaron entre las más afectadas. En esas zonas el agua invadió viviendas, comercios y granjas, mientras calles y patios terminaron cubiertos por una capa espesa de lodo. Uno de los refugios de evacuación incluso tuvo que ser trasladado por nuevas filtraciones de agua.
En Maui también hubo impactos importantes, sobre todo en áreas vulnerables del condado y en Kula, donde la tormenta afectó incluso a un hospital. Las autoridades mantuvieron advertencias en varios puntos por posibles nuevas crecidas y por la saturación del terreno tras dos semanas consecutivas de lluvias intensas.
Uno de los focos centrales de la emergencia fue la presa de Wahiawa, cuya antigüedad y antecedentes de seguridad volvieron a quedar bajo la lupa. En menos de 24 horas, el agua llegó cerca de su capacidad máxima y eso encendió el temor a una falla estructural con consecuencias todavía mayores para las comunidades cercanas.
Si bien la situación se moderó cuando el caudal comenzó a descender, la amenaza no fue descartada por completo. La represa sigue bajo observación y el episodio reavivó el debate sobre el estado de infraestructuras antiguas en las islas, especialmente después del antecedente de la ruptura de la presa de Ka Loko en 2006.
Las inundaciones forzaron evacuaciones masivas en la costa norte de Oahu y en zonas de Maui. Foto: Reuters
Un desastre con impacto millonario
El gobernador Josh Green advirtió que el costo de los daños podría superar los USD 1.000 millones. La estimación incluye afectaciones en aeropuertos, escuelas, carreteras, viviendas y un hospital en Maui, además del gasto que demandará restablecer servicios básicos y asistir a las familias desplazadas.
En varias zonas sigue vigente además una advertencia para hervir el agua potable, especialmente en la costa norte de Oahu, por riesgo de contaminación con sedimentos y residuos arrastrados por la tormenta. Las autoridades pidieron a los vecinos reportar daños para organizar la respuesta y acelerar la llegada de ayuda estatal y federal.
Qué provocó el fenómeno
Los meteorólogos vincularon el desastre a un sistema conocido como Kona low, una baja presión típica del Pacífico central que puede arrastrar grandes volúmenes de humedad hacia Hawái. En este caso, el suelo ya estaba saturado por una tormenta invernal previa, lo que multiplicó el efecto de las nuevas precipitaciones.
Aunque el grueso del temporal ya perdió intensidad, todavía se esperaban lluvias aisladas en algunos sectores antes del regreso del tiempo seco hacia mitad de semana. Expertos citados por distintos medios también advirtieron que la frecuencia y severidad de estos eventos extremos se ve agravada por el cambio climático.