Helicópteros de Estados Unidos atacaron posiciones vinculadas a ISIS en el este de Siria
Las fuerzas estadounidenses realizaron ataques en el desierto al oeste de la ciudad siria de Deir ez-Zor, donde fueron alcanzados antiguos puestos de avanzada del grupo Estado Islámico, en una operación que volvió a poner el foco en la persistencia de células yihadistas activas en la región.
En una acción coordinada, aeronaves estadounidenses atacaron posiciones de ISIS en áreas desérticas.
En una nueva acción militar en Medio Oriente, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un operativo aéreo en el este de Siria que tuvo como blanco antiguos enclaves utilizados por el Estado Islámico, en una zona desértica cercana a Deir ez-Zor donde aún se detecta actividad de células remanentes del grupo extremista.
La operación tuvo lugar en los sectores de Ayta y Shiha, enclaves ubicados en una franja desértica de alto valor estratégico en el este de Siria.Según informaron medios locales citados por el portal israelí Ynet, las aeronaves realizaron incursiones selectivas sobre puntos previamente identificados por inteligencia militar.
En tanto, SyriaTV precisó que los objetivos atacados correspondían a instalaciones abandonadas que habían sido utilizadas por el Estado Islámico, grupo que perdió el control territorial en 2019 pero que continúa operando a través de células dispersas en regiones rurales y de difícil acceso.
Según la información difundida hasta el momento, los ataques se dirigieron a estructuras que habrían funcionado como puestos de observación, refugios logísticos y puntos de reagrupamiento de combatientes de ISIS. Estas instalaciones, ubicadas lejos de grandes centros urbanos, suelen ser utilizadas por células dormidas para reorganizarse y planificar acciones.
El ataque de helicópteros estadounidenses en el oeste de Deir ez-Zor confirma que el conflicto sirio continúa abierto en múltiples frentes y que la amenaza yihadista sigue presente.
No se reportaron de inmediato cifras oficiales de víctimas ni confirmaciones sobre daños colaterales, aunque las fuentes sirias señalaron que los bombardeos fueron “intensos y concentrados”.
El contexto regional y la presencia de EE.UU.
Estados Unidos mantiene desde hace años fuerzas desplegadas en el este de Siria, principalmente en apoyo a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), aliadas clave en la lucha contra el terrorismo. La zona de Deir ez-Zor es considerada estratégica por su cercanía a rutas de contrabando y por la dificultad que presenta para el control permanente del territorio.
Analistas regionales sostienen que este tipo de operaciones busca impedir el resurgimiento de ISIS, que continúa llevando a cabo ataques esporádicos contra fuerzas locales y civiles, especialmente en áreas desérticas.
Una amenaza que persiste
Si bien el Estado Islámico perdió el control territorial que supo ejercer sobre amplias zonas de Siria e Irak, organismos internacionales y fuerzas militares advierten que el grupo no fue erradicado por completo. Sus remanentes operan de forma descentralizada, aprovechando la inestabilidad política y la compleja situación de seguridad en Siria.
En este marco, los ataques aéreos estadounidenses se inscriben en una estrategia de contención y disuasión, orientada a evitar que ISIS recupere capacidad operativa.
No se reportaron de inmediato cifras oficiales de víctimas ni confirmaciones sobre daños colaterales, aunque las fuentes sirias señalaron que los bombardeos fueron “intensos y concentrados”.
El ataque de helicópteros estadounidenses en el oeste de Deir ez-Zor confirma que el conflicto sirio continúa abierto en múltiples frentes y que la amenaza yihadista sigue presente, aunque de manera fragmentada. Mientras la región permanece marcada por tensiones geopolíticas y militares, las operaciones contra ISIS buscan evitar que el grupo vuelva a consolidarse en uno de los escenarios más inestables de Medio Oriente.