La ingeniería financiera coordinada en Wall Street se convirtió oficialmente este viernes en el debut bursátil más colosal de la historia. SpaceX fijó el precio de su oferta pública inicial en los US$ 135 por acción, una cifra que le otorgó a la compañía una valoración total de US$ 1,77 billones antes de abrir el juego en el mercado secundario.
Histórico debut en Wall Street: SpaceX salió a la Bolsa y sus acciones se dispararon más del 28%
En una jornada que marcará un antes y un después en las finanzas globales, la compañía aeroespacial de Elon Musk concretó la mayor oferta pública inicial (OPI) de la historia económica mundial al recaudar US$ 75.000 millones.


Pasado el mediodía neoyorquino, una vez superada la habitual demora operativa de las grandes salidas a la Bolsa, las acciones comenzaron a operar formalmente. Para las 14:50, el valor por papel ya se situaba en US$ 173,1, anotando una escalada del 28,2% en su primer día y quebrando holgadamente el récord de recaudación que ostentaba la petrolera estatal Saudi Aramco desde 2019 con US$ 25.600 millones.

El factor clave: la Inteligencia Artificial como motor de la salida bursátil
La decisión de SpaceX de abrir su capital a los mercados tras 24 años de financiamiento estrictamente privado responde a un cambio estratégico fundamental. Según los análisis financieros de la plataforma IOL Inversiones, el motor detrás de este movimiento es el vertiginoso avance de la inteligencia artificial y los altos costos de infraestructura asociados a ella.
La estructura actual de la compañía de Musk se sostiene sobre tres grandes unidades de negocios:
- Starlink: el servicio de internet satelital que cuenta con 10,3 millones de suscriptores globales y generó ingresos por US$ 11.400 millones durante el año 2025.
- SpaceX (Aeroespacial): la división original de lanzamiento de cohetes reutilizables que factura cerca de US$ 4.000 millones anuales pero opera con saldos negativos debido a la masiva inyección de fondos en investigación y desarrollo para el programa Starship.
- xAI: la firma de inteligencia artificial de Musk que representa el principal déficit de caja actual. Esta división registra ingresos incipientes frente a un gasto en infraestructura que superó los US$ 7.700 millones en un solo trimestre, impulsando la necesidad de financiamiento público que el flujo operativo de Starlink ya no lograba cubrir de manera aislada.
Tanto xAI como la red social X fueron formalmente integradas a la estructura de SpaceX a comienzos de 2026, volviendo sumamente atractiva la oferta tecnológica integral de cara a los inversores de Wall Street.

Una oportunidad inédita para pequeños ahorristas
Otro de los aspectos más llamativos y poco frecuentes de esta salida a la Bolsa fue el porcentaje asignado al público general. SpaceX reservó el 20% de las acciones de la OPI exclusivamente para inversores minoristas o particulares, rompiendo con el esquema tradicional de los grandes bancos de inversión de Nueva York.
De acuerdo con datos proporcionados por Fidelity, lo habitual en el mercado estadounidense es un reparto del 90% para grandes fondos institucionales y apenas un 10% para individuos particulares. El interés fue tan masivo que la demanda total llegó a cuadriplicar la oferta de papeles disponibles.

El inicio de una nueva era corporativa
El histórico estreno bursátil no solo redefine los límites de las valuaciones corporativas modernas sino que modifica de raíz el mapa de la riqueza global. Con la capitalización bursátil alcanzada y la tenencia de sus paquetes accionarios, Elon Musk pasa a ostentar formalmente el carácter de primer billonario de la historia, apoyado firmemente sobre la promesa de expansión de la inteligencia artificial y la conquista del espacio profundo.








