Los hutíes de Yemen, conocidos como el movimiento Ansar Allah, concretaron este viernes una instancia de la operación iniciada el pasado 3 de septiembre al tomar control de la ciudad de Moka y la isla Mayyun en el estrecho de Bab el-Mandeb.
Hutíes y saudíes reavivan un conflicto que pone en peligro al petróleo del mundo
Las fuerzas disidentes en Yemen avanzaron sobre el oeste y tomaron un puerto y una isla claves. La cautela de Estados Unidos y los posibles efectos para Argentina.

La disputa concreta de este territorio se extiende desde el pasado mes de julio, cuando las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, quien sostiene desde hace años el apoyo al gobierno formal, se negó al arribo de una aeronave iraní en territorio hutí.

El portavoz de los hutíes, Yahya Saree, afirmó este mismo viernes que la ofensiva permitió expulsar a las fuerzas respaldadas por Riad de seis distritos de las provincias yemeníes de Taiz y Hodeida, en una zona de aproximadamente 5.400 kilómetros cuadrados.
Los hutíes lograron tomar Moka, Murad, y las islas Zuqar y Perim, otorgándoles prácticamente el control estratégico del punto más angosto del Estrecho. A este avance se le suma el ataque al oleoducto Este-Oeste, el principal disponible para Arabia Saudita para evitar el Estrecho de Ormuz.

El portavoz Militar de los hutíes, Yahya Sarea, aclaró que "Bab al-Mandab sigue abierto a todas las compañías navieras excepto a las de Arabia Saudita. Las fuerzas que apoyan a Arabia Saudita han perdido el control de un área de 5.400 kilómetros cuadrados”.
“Las operaciones militares continuarán hasta que Arabia Saudita levante el bloqueo sobre Yemen", sumó Yahya Sarea como condición.
Una bomba de tiempo
La primera salvedad bélica es que ha quedado en evidencia la fragilidad del acuerdo de La Meca y sus exquisitos requerimientos luego de que Turquía y Pakistán desistieron de intervenir directamente.
A pesar de este aspecto y de una pasividad inicial de Estados Unidos, medios como Al Jazeera comandante del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, se encuentra en Arabia Saudita para reuniones y coordinación.

La parcial no intervención estadounidense puede romperse ante la apertura de la “ventana Trump”, el periodo del fin de semana en el cual Donald frecuenta llevar a cabo operaciones militares de peso sin efectos en los mercados.
Dichos eventuales movimientos cuentan con potencial de que el estrecho y el mar Rojo albergan las costas de países de escaso renombre internacional, pero de un riesgo altísimo para la región.
De sur a norte, enfrente de la península Arábiga, en el Cuerno de África, se encuentra Somalia y la región separatista Somalilandia que recibió como primer reconocimiento internacional el de Israel.

Esta separación geográfica restringe la salida comercial directa de Etiopía al mar, que ya cuestiona la presencia de otros dos países en sus fronteras que poseen salida al mar Rojo: Eritrea y Djibouti. En este último coexisten bases militares de Estados Unidos, Francia, China, Japón e Italia, entre otros.
Hacia el norte, el otro que posee salida al mar Rojo es Sudán, país que atraviesa una guerra civil que ha forzado a casi 13 millones de personas a abandonar sus hogares desde abril de 2023. Por encima, Egipto, país que también sostiene relación tensa con Etiopía por una represa que limitaría la llegada de agua al norte de África.
La mirada de Argentina
Si se restringe completamente el paso por Bab el-Mandeb y se contabiliza la situación del estrecho de Hormuz, se llega a un tercio del total del petróleo del planeta en situación de riesgo. Todo sumado a la resquebrajada tensión entre España y Marruecos en aguas que brindan salida al mediterráneo.
Allí es donde, mirando obviamente a largo plazo, la industria de los hidrocarburos de Argentina, puede sacar al menos una pequeña tajada ante la sensación de un mercado “más seguro”. Este mote encuentra un rival más que dura en Brasil y Canadá, países que en combinado proyectan para 2027 equiparar la producción saudí.
Según los datos del INDEC de esta semana, la producción minera creció 3,7% interanual en julio de 2026 y acumuló una suba de 7,7% en los primeros siete meses del año. En la categoría de petróleo crudo, el valor fue de 12,7% de variación interanual. En lo que respecta a la industria, el sector de la Refinación de petróleo subió 8,1% interanual.
En lo que refiere a impactos directos, el valor este viernes del petróleo Brent rondó los 104 dólares, luego de alcanzar 109 este jueves. El último mes subió más de un 17%.








