Según informó la agencia estatal IRNA, la delegación iraní transmitió el documento a la parte estadounidense a través del canciller omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, quien ejerce de intermediario entre ambas partes.

Irán entregó a Estados Unidos una propuesta detallada para avanzar hacia un nuevo acuerdo nuclear, en el marco de la tercera ronda de negociaciones indirectas celebrada en Ginebra. Las conversaciones, mediadas por Omán, se desarrollan en un clima de fuerte tensión regional y despliegue militar estadounidense en Medio Oriente.

Según informó la agencia estatal IRNA, la delegación iraní transmitió el documento a la parte estadounidense a través del canciller omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, quien ejerce de intermediario entre ambas partes.

De acuerdo con la versión oficial iraní, las propuestas “eliminarían todos los pretextos” de Washington respecto al carácter pacífico del programa nuclear de Teherán.
La oferta incluiría garantías técnicas y mecanismos de supervisión que podrían involucrar al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuyo director, Rafael Grossi, mantuvo contactos paralelos con el mediador omaní.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró que su país acude a la negociación con “seriedad y flexibilidad”, aunque dejó en claro que el diálogo debe centrarse exclusivamente en el programa nuclear y en el levantamiento de sanciones económicas.
Un eventual rechazo estadounidense reforzaría la percepción en Teherán de que Washington no tiene verdadera voluntad diplomática.
Las conversaciones se desarrollan mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene el mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la guerra de Irak, con portaaviones, destructores y escuadrones de combate en la región. La Casa Blanca insiste en que Irán debe suspender el enriquecimiento de uranio y limitar su programa misilístico.

En contraste, Teherán sostiene que su derecho al uso pacífico de la energía nuclear es innegociable y que cualquier reducción del programa debe estar acompañada del levantamiento efectivo de sanciones.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, reiteró que su país no busca desarrollar armas nucleares y recordó que el líder supremo, Alí Jamenei, ya emitió una directiva religiosa en contra de ese tipo de armamento.
La ronda se lleva a cabo en Ginebra con delegaciones que no mantienen contacto directo, utilizando a Omán como canal de comunicación. Por parte de Estados Unidos, el enviado especial Steve Witkoff encabeza las conversaciones.

Ambas partes llegan distanciadas en sus demandas estructurales, pero la reanudación del diálogo representa, al menos, un canal diplomático abierto en un momento de máxima tensión estratégica.
El resultado de esta tercera ronda será clave para determinar si el proceso deriva en un nuevo marco de entendimiento o si la confrontación política y militar escala en una región ya marcada por conflictos prolongados y equilibrios frágiles.