Israel informó que lanzó una ofensiva intensa contra Hezbolá en las horas previas a la entrada en vigor del alto el fuego con el Líbano. Según el parte militar israelí, en ese lapso fueron alcanzados alrededor de 300 objetivos vinculados a la estructura operativa del grupo y murieron más de 150 de sus miembros.
Israel dijo haber matado a más de 150 miembros de Hezbolá antes del alto el fuego
El Ejército israelí aseguró que en las 24 horas previas a la tregua atacó unos 300 objetivos en el sur del Líbano y mató a más de 150 integrantes de Hezbolá, entre ellos un comandante del área de Bint Jbeil.

El anuncio fue presentado como el cierre de una etapa de máxima presión sobre el sur libanés. Entre los blancos mencionados por el Ejército israelí figuran lanzadores, depósitos de armas y centros de mando distribuidos en distintas zonas donde Hezbolá mantiene presencia y capacidad de fuego.
La ofensiva final antes de la tregua
La operación fue comunicada pocas horas antes del inicio del cese del fuego de 10 días anunciado por Washington. En esa ventana, Israel buscó profundizar el daño sobre la infraestructura militar de Hezbolá y llegar al comienzo de la tregua con una posición más favorable en el terreno.

Dentro de ese balance, Israel destacó la muerte de Ali Rida Abbas, a quien identificó como comandante de Hezbolá en el sector de Bint Jbeil, una de las áreas más sensibles del sur del Líbano por su valor estratégico y por su histórico peso dentro del dispositivo del grupo chiita.
La mención a Bint Jbeil no fue menor. Esa ciudad quedó en el centro de la campaña militar israelí de las últimas semanas y fue señalada por la conducción política y militar de Israel como uno de los enclaves más importantes de Hezbolá cerca de la frontera.
Qué dijo Israel sobre Hezbolá
El Ejército israelí sostuvo además que, desde el inicio de esta ofensiva en marzo, fueron eliminados alrededor de 1.800 combatientes de Hezbolá. Esa cifra forma parte de la narrativa oficial con la que Israel intenta mostrar una reducción significativa de la capacidad militar del grupo en el frente norte.

Del otro lado, Hezbolá mantuvo una lectura muy distinta del conflicto y reivindicó cientos de ataques contra posiciones israelíes durante la guerra. En su primer mensaje tras la tregua, también dejó en claro que no renuncia a responder si interpreta que Israel viola las condiciones del alto el fuego.
Esa tensión de lecturas explica por qué el acuerdo aparece frágil aun antes de asentarse. Israel mostró la ofensiva final como una demostración de fuerza, mientras Hezbolá insistió en que la tregua no puede transformarse en una vía libre para que las tropas israelíes se muevan dentro del Líbano.

Una tregua con muchas dudas abiertas
El cese del fuego llegó después de semanas de bombardeos intensos, operaciones terrestres y negociaciones aceleradas con mediación de Estados Unidos. Pero el escenario sigue cargado de incertidumbre por la presencia militar israelí en territorio libanés y por la advertencia de Hezbolá de que seguirá “con el dedo en el gatillo”.
En ese contexto, la ofensiva final informada por Israel funciona también como una señal política y militar: busca mostrar capacidad de daño antes de la pausa, fijar condiciones sobre el terreno y sostener presión sobre Hezbolá en caso de que la tregua empiece a resquebrajarse. Esa es, hoy, la foto del frente libanés.








