José Antonio Kast asumió en Chile: mano dura en la frontera y reformas al estilo Trump
Tras una transición marcada por la tensión diplomática con China y el legado de Boric, el líder de la derecha chilena tomó posesión del mando. En diálogo con CyD Litoral, el analista Joaquín Bernardis habló sobre los desafíos económicos y el rol clave que jugará el Congreso en su gestión.
José Antonio Kast asumió en Chile. Crédito: Reuters.
Chile ha concretado uno de los giros políticos más significativos de su historia reciente. El pasado miércoles, José Antonio Kast asumió la presidencia de la nación tras un período de transición de tres meses que, aunque extenso, no estuvo exento de sobresaltos.
El nuevo mandatario llega al Palacio de La Moneda con una agenda de "reconstrucción nacional" que busca desmantelar gran parte del andamiaje progresista de la gestión saliente de Gabriel Boric.
En diálogo con CyD Litoral, el analista internacional Joaquín Bernardis destacó que la asunción se produjo luego de semanas de incertidumbre que amenazaron el histórico protocolo chileno.
"Parecía que no se iba a producir el clásico traspaso de mando debido a un proyecto de cable submarino con China que impulsaba Boric a último momento", explicó Bernardis. Este conflicto congeló los contactos entre los equipos técnicos durante días, aunque finalmente las diferencias se superaron para dar paso a la ceremonia oficial.
El "Escudo Fronterizo" y la influencia de Trump
Una de las primeras medidas de alto impacto anunciadas por Kast es la implementación de un "escudo fronterizo" en los límites con Perú y Bolivia. La iniciativa busca frenar de manera drástica la inmigración ilegal, utilizando tanto a las fuerzas de seguridad como a las Fuerzas Armadas.
Para Bernardis, esta política guarda una simetría directa con la agenda de Washington: "Es muy similar al muro de la primera presidencia de Donald Trump. Kast está poniendo toda la fuerza a disposición para cercar las fronteras, lo que marca la fuerte influencia del presidente norteamericano en los gobiernos de derecha de la región".
Esta militarización de la frontera norte se perfila como el eje central de su promesa de campaña de restaurar el orden y la seguridad.
Mano dura en la frontera y reformas al estilo Trump. Crédito: Reuters.
El plan económico y la "cruzada titánica"
En el plano financiero, Kast presentó ante el Congreso un paquete de más de 40 medidas orientadas a la liberalización económica. Entre los puntos más destacados se encuentra una reducción del impuesto corporativo del 27% al 23% y una baja del IVA, buscando dinamizar la inversión privada.
"Es una cruzada titánica la que quiere hacer en Chile", señaló Bernardis en CyD Litoral. El plan también incluye una revisión profunda del financiamiento universitario, con el objetivo de favorecer al sector privado de la educación, un tema históricamente sensible en la sociedad chilena.
No obstante, el analista advirtió que el camino legislativo no será sencillo: "Si bien su coalición tiene mayoría, no cuenta con los votos suficientes por sí misma".
Kast junto al presidente argentino, Javier Milei. Crédito: Reuters.
El factor "Partido de la Gente"
El éxito de la agenda de Kast dependerá de su capacidad de negociación en un Congreso fragmentado. Aquí es donde aparece un actor fundamental: el Partido de la Gente, la fuerza que terminó tercera en las elecciones. "Ese voto va a salir bastante caro para el oficialismo", vaticinó Bernardis.
Este tercer sector tendrá un poder de negociación estratégico, funcionando como el fiel de la balanza entre la derecha y la izquierda chilena. Según el analista, este grupo evaluará paso a paso quién favorece más a sus intereses, obligando a Kast a una gimnasia política constante para evitar el bloqueo de sus reformas principales.
Con similitudes evidentes con el proceso que atraviesa la República Argentina, Chile se acomoda a un nuevo orden que promete tensionar las estructuras tradicionales del poder trasandino.