Maricarmen Abascal murió sin poder regresar a la casa que había habitado durante casi toda su vida y después de convertirse, en apenas dos semanas, en el rostro de una crisis de vivienda que terminó atravesando a toda la política española.
Murió Maricarmen, la jubilada cuyo desalojo sacudió la política española
Tenía 87 años y permanecía internada desde que fue desalojada de la vivienda de Madrid en la que había vivido durante siete décadas. Su caso disparó protestas, una acampada permanente en la Puerta del Sol y una ofensiva legislativa sobre vivienda que terminó exponiendo la falta de mayoría de Pedro Sánchez antes del adelanto electoral.

La jubilada de 87 años falleció este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía internada desde el 23 de septiembre, día en que una comisión judicial ejecutó su desahucio del departamento de la calle Alcalde Sáinz de Baranda, en el barrio de Retiro. La noticia fue comunicada por su familia, su representación legal y el Sindicato de Inquilinas.

Habían pasado quince días desde aquella imagen que recorrió España: Maricarmen abandonando en camilla el domicilio donde había vivido alrededor de 70 años, acompañada por personal sanitario mientras vecinos y activistas protestaban detrás del cordón policial. La propiedad, la sociedad Urbagestión, había rechazado distintas alternativas para aplazar o evitar el lanzamiento.

Días después apareció una salida. Un acuerdo alcanzado con mediación pública le permitiría volver al mismo departamento mediante un nuevo contrato de ocho años y un alquiler cercano a los 500 euros mensuales. Nunca llegó a concretarlo. “El acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda ha llegado demasiado tarde”, lamentaron este miércoles sus allegados.
De un desahucio a un símbolo nacional
La historia individual se convirtió rápidamente en una causa colectiva.
Después del desalojo, miles de personas salieron a las calles, se instaló una acampada en la Puerta del Sol y comenzaron protestas en distintas ciudades bajo una consigna que utilizaba directamente su nombre. El Sindicato de Inquilinas convirtió el caso en emblema de su reclamo contra los desalojos de personas vulnerables y la especulación inmobiliaria.

Maricarmen, aun hospitalizada, alentó esas movilizaciones. “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”, pidió en uno de los mensajes que después quedó como lema entre los manifestantes.
Su muerte volvió a reunir este miércoles a quienes permanecen acampados en Sol. Una asamblea fue interrumpida para guardar un minuto de silencio mientras los manifestantes coreaban consignas en su memoria.

“Nos quedamos con el ejemplo de lucha y el legado que ha dejado Maricarmen”, expresó el Sindicato de Inquilinas, que prometió mantener las movilizaciones.
La vivienda terminó inclinando la balanza
La presión social había obligado al Gobierno de Pedro Sánchez a colocar la vivienda en el centro de la agenda.
El Ejecutivo impulsó medidas extraordinarias para prolongar protecciones frente a desahucios, regular alquileres y reforzar garantías para inquilinos vulnerables. Pero los decretos chocaron con una mayoría adversa en el Congreso y fueron rechazados con los votos de PP, Vox, Junts y otros grupos.

La derrota no fue solamente legislativa. Expuso que Sánchez ya no podía reconstruir la mayoría heterogénea con la que había sostenido la legislatura.
Pocos días después decidió adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre, en un escenario donde el acceso a la vivienda pasó a ocupar uno de los lugares centrales de la campaña. El Gobierno volvió esta semana sobre el asunto con un paquete de 21 medidas urgentes que deberá ser ratificado por la Diputación Permanente tras la disolución de las Cortes.
Una muerte simbólica en plena campaña
El fallecimiento agrega ahora una dimensión inesperada a una discusión que ya había desbordado el expediente judicial que originó el caso.
Los movimientos de vivienda mantienen convocada una huelga general para el 11 de noviembre y prometen llevar sus demandas a una campaña electoral que quedó atravesada por alquileres, desalojos y acceso a la vivienda.
Este miércoles, mientras los partidos empezaban a ordenar sus estrategias para el 29-N, la acampada de Sol detuvo durante unos minutos su actividad.
Maricarmen había conseguido jurídicamente la posibilidad de volver al departamento del que fue expulsada. La puerta, sin embargo, ya no llegó a abrirse para ella.








