Meta enfrenta en Estados Unidos uno de los procesos judiciales más importantes relacionados con el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes. La empresa, propietaria de Facebook e Instagram, negó las acusaciones de fiscales de 29 estados que sostienen que desarrolló sus plataformas con mecanismos destinados a generar un uso excesivo y compulsivo entre los menores.
Juicio a Meta: la empresa negó haber buscado generar adicción en niños y adolescentes
La compañía de Mark Zuckerberg rechazó las acusaciones de 29 estados de Estados Unidos, que sostienen que Facebook e Instagram fueron diseñados para generar comportamientos adictivos en menores.

El juicio comenzó en un tribunal de Oakland, en el norte de California, y está a cargo de la jueza federal Yvonne González Rogers, junto con un jurado integrado por ocho personas. Los demandantes buscan que Meta modifique determinadas prácticas empresariales y realice cambios en algunas funciones de sus plataformas.
El caso también incluye acusaciones vinculadas con la privacidad infantil. Los fiscales sostienen que la compañía violó la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (COPPA) al recopilar información de usuarios menores de 13 años.

El proceso podría extenderse entre cuatro y seis semanas y se espera que durante las audiencias sean convocados a declarar el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, y el responsable de Instagram, Adam Mosseri.
Qué sostienen los estados que demandaron a Meta
Durante la presentación inicial de la demanda, la fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, cuestionó las decisiones tomadas por la empresa respecto de la seguridad de los usuarios más jóvenes.

La representante del grupo de demandantes afirmó que Meta priorizó sus intereses económicos por encima de las medidas destinadas a proteger a los niños. Los fiscales buscan demostrar que la compañía conocía los posibles efectos de determinadas características de sus plataformas y que, pese a ello, mantuvo herramientas que favorecían un uso prolongado de las redes.
Uno de los testimonios que adquirió relevancia durante el comienzo del juicio fue el de Arturo Béjar, un exempleado de Meta. Según relató ante el tribunal, había advertido a altos responsables de la compañía sobre los perjuicios que podían sufrir los usuarios debido a la manera en que estaba diseñado Instagram.
Béjar sostuvo que esos daños podían evitarse mediante modificaciones en el funcionamiento de la plataforma. Su declaración forma parte de los argumentos con los que los demandantes intentan demostrar que Meta tenía conocimiento de determinados problemas relacionados con la experiencia de los adolescentes en Instagram.

Otro de los puntos centrales del proceso es la presunta recopilación de información de menores de 13 años. La legislación estadounidense establece requisitos específicos para el tratamiento de los datos personales de los niños en internet, y los fiscales consideran que Meta incumplió esas disposiciones.
Los demandantes pretenden, además de eventuales sanciones, que la empresa adopte modificaciones en sus plataformas. Entre sus objetivos está limitar aquellas funciones que, según su planteo, pueden favorecer conductas obsesivas, excesivas o compulsivas.
El juicio se desarrolla mientras distintas autoridades estadounidenses mantienen bajo análisis el impacto de las redes sociales sobre la población adolescente, especialmente en relación con la privacidad, el tiempo de uso y el bienestar de los menores.
La defensa de Meta y sus argumentos
Frente a las acusaciones, los abogados de Meta rechazaron que la compañía haya diseñado deliberadamente sus plataformas para generar adicción entre niños y adolescentes.
Paul Schmidt, abogado de la empresa, manifestó ante el tribunal que discrepa de manera contundente con las acusaciones. Como parte de su defensa, sostuvo que Meta implementó medidas destinadas a mejorar el bienestar de los adolescentes y que trabaja para impedir que los menores de 13 años accedan a sus servicios.

El representante de la compañía también hizo referencia a una encuesta realizada por la propia Meta. Según los resultados citados durante la audiencia, el 20% de los usuarios consultados manifestó sentirse peor después de utilizar Instagram.
La defensa utiliza ese dato para señalar que la empresa conoce las dificultades que pueden experimentar algunos usuarios y que, a partir de esa información, desarrolla medidas para abordar esos problemas. Entre las acciones mencionadas se encuentran los mecanismos destinados a bloquear cuentas correspondientes a personas menores de 13 años.
El proceso judicial adquiere especial relevancia porque no se limita a determinar eventuales responsabilidades por situaciones individuales. Los estados demandantes buscan que una eventual decisión tenga consecuencias sobre la manera en que Meta diseña y administra sus plataformas.
La empresa, en cambio, sostiene que sus productos cuentan con herramientas de protección y rechaza la interpretación según la cual habría buscado intencionalmente generar dependencia entre los usuarios más jóvenes.

El juicio comenzó con las posiciones enfrentadas de ambas partes y continuará durante las próximas semanas con testimonios, presentación de pruebas y declaraciones de responsables y exempleados de la compañía.
Según lo previsto, Zuckerberg y Mosseri podrían ser llamados a declarar durante el proceso. Sus testimonios podrían aportar elementos sobre las decisiones tomadas por Meta en relación con la seguridad de los adolescentes y el funcionamiento de Instagram y Facebook.
El caso también se suma a una serie de investigaciones y demandas que en los últimos años pusieron bajo discusión la responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas frente al uso que hacen de sus servicios niños y adolescentes.
Mientras avance el juicio, el tribunal deberá determinar si las acusaciones presentadas por los estados logran demostrar que Meta incumplió las normas de protección de menores y si corresponde ordenar cambios en sus prácticas. La decisión podría tener consecuencias sobre la manera en que las plataformas digitales operan y protegen a sus usuarios más jóvenes.








