Andy Donaldson volvió a llevar la natación en aguas abiertas a un límite extremo. El deportista de origen escocés completó 55 kilómetros en el río Ord, al norte de Australia, y rompió un récord en una prueba atravesada por condiciones naturales exigentes.
Travesía extrema en Australia: nadó 55 kilómetros entre cocodrilos y rompió un récord
El protagonista de la historia es el nadador de ultradistancia Andy Donaldson. El desafío tuvo lugar en el río Ord, en un recorrido que estuvo marcado por el calor, las corrientes irregulares y la presencia de cocodrilos de agua dulce.

La travesía se realizó en la región de Kimberley, en Australia Occidental, una zona conocida por sus paisajes imponentes, sus acantilados rojizos y la presencia de fauna salvaje. El recorrido estuvo marcado por un dato que hizo todavía más impactante el desafío: el río alberga cocodrilos de agua dulce.
Una prueba extrema
Donaldson inició el recorrido a las 5:38 de la mañana desde el muro de la presa del lago Argyle. La llegada se produjo pasadas las 17, en la presa de desvío ubicada cerca de Kununurra. En total, nadó durante 11 horas y 51 minutos.
Durante el trayecto, el nadador atravesó sectores con acantilados, corrientes variables y zonas sin flujo de agua. Esas condiciones lo obligaron a modificar el ritmo y sostener la concentración durante casi toda la jornada.
El calor fue otro de los grandes obstáculos. La temperatura alcanzó los 34 grados, por lo que el equipo de apoyo debió generar sombra desde las embarcaciones para reducir la exposición directa al sol.

A diferencia de las pruebas en el mar, el agua dulce ofrece menor flotabilidad. Ese factor impactó en la técnica de nado a medida que avanzaba el desgaste físico, especialmente en los tramos más largos y sin corriente favorable.
El desafío también incluyó viento de frente y sectores de aguas estancadas, dos elementos que aumentaron la exigencia. Pese a eso, Donaldson logró mantener un ritmo constante y llegó con fuerza a los kilómetros finales.
Durante la prueba, contó con un equipo de apoyo en embarcaciones, encargado de monitorear su estado físico y las condiciones del entorno. También participó Simone Blaser, quien ya había completado ese mismo recorrido en 16 horas y 13 minutos, y lo acompañó durante un tramo.
En los últimos 200 metros, nadadores locales se sumaron al trayecto para acompañarlo hasta la meta. El cierre convirtió la exigencia individual en una escena colectiva, después de casi 12 horas de esfuerzo.
Tras completar la travesía, Donaldson reconoció que nadar en aguas abiertas siempre genera tensión por la posibilidad de cruzarse con animales salvajes. Sin embargo, aseguró que no vio nada amenazante durante la prueba y remarcó que la seguridad fue una prioridad en todo momento.

El nadador describió la experiencia como “mágica” por el entorno natural que atravesó: desfiladeros antiguos, acantilados rojos y el amanecer sobre el río. Para él, la hazaña combinó exigencia deportiva, control mental y una puesta a prueba permanente frente a la naturaleza.
Donaldson, residente en Perth, ya cuenta con antecedentes en desafíos internacionales de aguas abiertas. Con este nuevo récord, volvió a instalar su nombre entre los grandes especialistas de la natación de ultradistancia.









