La intensa ola de calor que atraviesa gran parte de Europa dejó más de 1.300 muertes adicionales en apenas una semana, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo señaló que las temperaturas extremas afectaron a millones de personas y provocaron un fuerte incremento de las emergencias sanitarias, con Francia como uno de los países más golpeados por el fenómeno.
Ola de calor en Europa: la OMS advierte que más de 1.300 personas murieron en una semana
El calor extremo continúa afectando a gran parte de Europa, donde varios países registraron temperaturas superiores a los 40 °C y nuevos récords históricos. La Organización Mundial de la Salud alertó sobre el impacto sanitario del fenómeno y advirtió que los eventos de este tipo son cada vez más frecuentes.

Francia, el país más afectado por el calor extremo
De acuerdo con las autoridades sanitarias francesas, el exceso de mortalidad se concentró entre el 21 y el 28 de junio, período en el que el país atravesó algunos de los días más calurosos de su historia reciente.
El Ministerio del Interior informó que se registraron alrededor de 1.000 fallecimientos más de lo habitual, principalmente en personas mayores de 65 años y residentes de las regiones que permanecieron bajo alerta roja por calor extremo.
La presión sobre el sistema de salud también fue significativa. Los servicios de emergencias y las consultas médicas aumentaron de manera considerable durante los días de temperaturas más elevadas, obligando a reforzar la atención hospitalaria y los dispositivos de asistencia para la población más vulnerable.

La ola de calor no se limitó a Francia. Alemania, Polonia, República Checa, Hungría y otros países del centro y este de Europa también registraron máximas históricas, en algunos casos superiores a los 40 grados, un valor poco habitual para finales de junio en esas regiones.
En distintos puntos del continente, las altas temperaturas generaron además problemas en la infraestructura, mayor demanda eléctrica, restricciones en algunas actividades y complicaciones en el transporte. En varias ciudades se habilitaron espacios climatizados y se reforzaron las recomendaciones para evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor.
La advertencia de la OMS y el impacto del cambio climático
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostuvo que Europa es el continente que más rápido se está calentando, a un ritmo aproximadamente dos veces superior al promedio mundial. Según indicó, cerca de 150 millones de personas viven actualmente bajo condiciones de calor extremo.

El organismo calificó al estrés térmico como un "asesino silencioso", ya que muchas de las complicaciones derivadas de las altas temperaturas afectan especialmente a adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, trabajadores expuestos al aire libre y quienes viven en viviendas sin condiciones adecuadas para soportar el calor.
La OMS insistió en que los países europeos deben fortalecer sus planes de prevención, mejorar la preparación de los sistemas sanitarios y adaptar la infraestructura urbana frente a un escenario en el que este tipo de fenómenos se vuelve cada vez más frecuente. El organismo recordó que las olas de calor que décadas atrás se consideraban excepcionales ahora pueden repetirse prácticamente cada año.
Diversos equipos científicos coincidieron en señalar que el cambio climático está incrementando la intensidad, la duración y la frecuencia de estos episodios. Investigaciones recientes indican que las temperaturas extremas registradas durante esta ola de calor habrían sido muy poco probables sin el calentamiento global provocado por la actividad humana.

Mientras tanto, los servicios meteorológicos prevén que el núcleo de la masa de aire cálido continúe desplazándose hacia Europa central y los Balcanes, aunque algunas regiones del oeste comenzaron a experimentar un leve descenso de las temperaturas acompañado por tormentas, que en ciertos casos provocaron cortes de energía y nuevos inconvenientes.
Las autoridades sanitarias mantienen las recomendaciones habituales para este tipo de situaciones: mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, prestar especial atención a los adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes, y buscar ambientes frescos siempre que sea posible.
La preocupación de los organismos internacionales, sin embargo, va más allá de este episodio puntual: consideran que la adaptación al calor extremo será uno de los principales desafíos de salud pública para Europa durante las próximas décadas.









