Un tiroteo ocurrido el 15 de octubre en una escuela primaria de Oregón, Estados Unidos, dejó cuatro muertos: tres niños de 5, 8 y 11 años y una docente de 54. El atacante, Griffin J. John II, de 16 años, murió tras ser abatido por Kaylub Giamanco, un padre de 36 años que había llevado a sus hijas al establecimiento.
Se conoció el desgarrador testimonio del padre que abatió al tirador en una escuela de Oregón
El ataque ocurrió el 15 de octubre en una escuela primaria, donde murieron tres niños y una maestra. Una semana después, el padre que abatió al tirador contó cómo vivió los dramáticos momentos dentro del establecimiento.

En una entrevista, Giamanco relató cómo decidió intervenir al ver al adolescente armado cerca de la escuela. Aunque fue reconocido por su accionar, aseguró que todavía revive los momentos más dramáticos del ataque y expresó su pesar por no haber podido salvar a todas las víctimas.

Escuchó a los chicos pedir ayuda
Giamanco contó que, después de dejar a sus hijas en la escuela, vio a una persona vestida de negro que llevaba un arma larga. Tomó una pistola calibre .40 de su camioneta y llamó a la policía mientras se acercaba al edificio.
“Lo siento, tengo que entrar. Va a morir gente”, recordó que le dijo a la operadora.
El hombre ingresó por una ventana rota y encontró a una docente forcejeando con el atacante. Al ver que el adolescente buscaba su arma, disparó para detenerlo, temiendo que pudiera seguir hiriendo a los alumnos.

Según la policía, el agresor había efectuado 15 disparos y todavía tenía 44 municiones. Además de los cuatro fallecidos, un niño de 7 años y un docente de 54 resultaron heridos.
El dolor después de frenar el ataque
Cuando llegó la policía, Giamanco descargó su arma y llamó a su esposa para contarle lo sucedido. Luego se comunicó con su madre, quien intentó tranquilizarlo y le dijo que había hecho lo correcto.
Sin embargo, el hombre quedó profundamente afectado por lo ocurrido. Durante la entrevista, describió que revivía la escena y que todavía escuchaba en su memoria los gritos y las voces de quienes estaban dentro de la escuela.
“No salvé a todo el mundo. No pude salvarlos a todos”, le respondió a su madre.

Giamanco también manifestó que quería pedirles disculpas a las familias de los niños fallecidos por no haber podido protegerlos.
El reconocimiento
Un día después del tiroteo, el presidente Donald Trump calificó a Giamanco como un “gran héroe”. Las autoridades confirmaron que el hombre tenía autorización legal para portar su arma y destacaron la intervención de quienes intentaron frenar al agresor.
El padre también elogió a la docente que forcejeó con el adolescente y trató de impedir que continuara disparando.
Pese al reconocimiento público, Giamanco expresó el peso emocional de haber matado al atacante y sostuvo que sintió que debía intervenir para proteger a los chicos. Su testimonio quedó atravesado por una misma idea: haber actuado ante el peligro, pero no haber podido evitar todas las muertes.









