León XIV: “El futuro de la humanidad está en la fraternidad, no en las armas ni en el poder”
En un mensaje de fuerte contenido político y humanitario, el Papa advirtió que la lógica militar y económica no garantiza un porvenir digno y llamó a construir un mundo basado en el respeto, la paz y la dignidad humana.
León XIV habló ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro tras el rezo del Ángelus.
Desde la Plaza de San Pedro, al finalizar el rezo del Ángelus, el papa León XIV lanzó un mensaje de alto impacto global. En un contexto internacional atravesado por guerras, crisis humanitarias y tensiones geopolíticas, el Pontífice afirmó que la humanidad no encontrará salida en la acumulación de poder ni en la lógica de la confrontación armada, sino en la capacidad de los pueblos de reconocerse como hermanos.
Con tono firme, el Santo Padre fue categórico: “Las estrategias de poder económico y militar —como nos enseña la historia— no dan un futuro a la humanidad. El futuro está en el respeto y la fraternidad entre los pueblos”. Sus palabras buscaron interpelar directamente a quienes toman decisiones de alcance global, en un mensaje que trascendió lo religioso para instalarse en el plano político, social y ético.
El discurso no se limitó a una reflexión abstracta. León XIV construyó su mensaje sobre la realidad concreta de los conflictos actuales, advirtiendo que la fuerza de las armas no solo no resuelve los problemas de fondo, sino que compromete la supervivencia de las próximas generaciones y profundiza las fracturas sociales, culturales y económicas en distintas regiones del mundo.
Un llamado desde el dolor de los pueblos
Uno de los momentos más conmovedores de su alocución estuvo dedicado a la situación en Nigeria. El Papa se refirió a los recientes ataques terroristas en los estados de Benue y Kaduna, donde se registraron asesinatos y secuestros masivos que sacudieron a comunidades enteras. Con visible preocupación, expresó su cercanía espiritual con las víctimas y reclamó respuestas concretas del Estado.
La borrasca Leonardo azotó el sur de España con rachas de viento intensas y lluvia persistente
“Espero que las autoridades competentes continúen trabajando con determinación para garantizar la seguridad y la protección de la vida de cada ciudadano”, sostuvo. El mensaje no solo apuntó a la condena del terrorismo, sino también a la responsabilidad de los gobiernos en la protección efectiva de la población civil, especialmente de los sectores más vulnerables.
En esa misma línea, León XIV recordó que este domingo se celebra el Día Mundial contra la Trata, y vinculó la paz con la defensa de la dignidad humana. Denunció que millones de mujeres y niños siguen siendo víctimas de la esclavitud moderna, subrayando que no puede haber paz real mientras existan sistemas que convierten a las personas en mercancía.
Fraternidad, dignidad y esperanza
La mirada solidaria del Pontífice se extendió también a Europa y el norte de África. Expresó su acompañamiento a las comunidades de España, Portugal, Marruecos e Italia, afectadas por temporales que provocaron desbordes, aludes y evacuaciones masivas. Mencionó especialmente a Grazalema, en Andalucía, y a la ciudad siciliana de Niscemi, donde más de 1.500 personas debieron abandonar sus hogares.
El mensaje final se apoyó en una figura de esperanza: la beatificación del sacerdote español Salvatore Valera Parra. León XIV lo presentó como un modelo de austeridad, coherencia y entrega, y lo propuso como referencia para la Iglesia contemporánea. “Que su ejemplo de sacerdote centrado en lo esencial sea un estímulo para los sacerdotes de hoy a ser fieles en la cotidianeidad”, expresó.
El Pontífice advirtió que la fuerza militar no garantiza el futuro de la humanidad.
Antes de despedirse de los peregrinos reunidos en el Vaticano, el Papa cerró con una idea central que atravesó todo su discurso: sin fraternidad, sin respeto y sin dignidad, no hay futuro posible para la humanidad. Un mensaje que, en tiempos de polarización global, busca reinstalar la paz como valor político, social y cultural, y no solo espiritual.