Los precios internacionales del petróleo registraron una nueva suba este martes, después de que Estados Unidos atacara objetivos en la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, y crecieran las dudas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra. La incertidumbre sobre la continuidad del conflicto volvió a poner en primer plano los riesgos para el abastecimiento mundial de energía.
El petróleo volvió a subir tras el ataque de Estados Unidos a una isla de Irán y las dudas sobre un acuerdo de paz
El Brent avanzó hasta los 106 dólares por barril y el WTI se acercó a los 98 dólares. La suba se produjo luego de que Washington atacara objetivos en la isla de Qeshm y un funcionario iraní afirmara que las negociaciones para terminar la guerra están lejos de llegar a un entendimiento.

Durante la jornada, el barril de Brent, referencia para los mercados internacionales, avanzó más de un dólar y llegó a cotizar en torno a los 106,6 dólares. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, subió hasta ubicarse cerca de los 98 dólares. De esta manera, ambos indicadores recuperaron parte de las pérdidas registradas el lunes, cuando habían caído más del 7%.
La reacción de los mercados estuvo vinculada con dos acontecimientos que modificaron las expectativas de los operadores: los ataques estadounidenses en territorio iraní y las declaraciones de un funcionario de Teherán, que sostuvo que las partes todavía están lejos de alcanzar un entendimiento.

El ataque estadounidense a Qeshm y las negociaciones con Irán
Los ataques de Estados Unidos tuvieron como objetivo posiciones iraníes en la isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz. Funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales describieron la operación como limitada y de carácter defensivo, destinada a impedir que Irán atacara buques mercantes que circulan por esa vía marítima.
La información sobre las operaciones fue difundida inicialmente por medios estadounidenses que citaron a fuentes oficiales bajo condición de anonimato. Según esos reportes, los ataques estuvieron dirigidos contra sistemas de lanzamiento de misiles de la Guardia Revolucionaria iraní.
Por su parte, medios estatales de Irán informaron que se escucharon cinco explosiones consecutivas en Qeshm poco después de la medianoche del martes. También reportaron detonaciones en otros puntos cercanos, aunque no precisaron sus causas ni informaron víctimas en la isla.
La Guardia Revolucionaria aseguró, además, que había derribado drones estadounidenses en las inmediaciones de Qeshm. Esa afirmación no había sido confirmada por Washington.
El episodio se produjo mientras ambos países mantienen contactos indirectos para intentar poner fin al conflicto, con la participación de mediadores regionales. Sin embargo, las señales de acercamiento diplomático no alcanzaron para despejar las dudas.
Un alto funcionario iraní afirmó que Teherán y Washington están lejos de llegar a un acuerdo y sostuvo que su país no aceptará lo que considera exigencias excesivas de Estados Unidos.
En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní y principal negociador con Washington, Mohammad Bagher Qalibaf, aseguró que su país había enviado una respuesta que calificó como “firme y racional”. También afirmó que ahora corresponde a Estados Unidos responder a la propuesta iraní.
El canciller de Irán, Abás Araqchi, describió las conversaciones indirectas como intensas, debido a la gravedad de la situación. Qatar y Pakistán participan en los esfuerzos diplomáticos para acercar posiciones.

Por qué el estrecho de Ormuz influye en el precio del petróleo
La situación en Qeshm tiene una importancia estratégica por su ubicación junto al estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos para el comercio mundial de hidrocarburos. Antes del conflicto, por esa vía circulaba cerca de una quinta parte del suministro global de petróleo.
Cualquier interrupción prolongada del tránsito por el estrecho puede afectar las exportaciones de los países productores del Golfo y generar incertidumbre sobre la disponibilidad de crudo. Por ese motivo, los movimientos militares y las declaraciones diplomáticas vinculadas con la región tienen un impacto directo en las cotizaciones internacionales.
El lunes, las expectativas de un posible acercamiento entre Washington y Teherán habían impulsado una fuerte baja de los precios. El Brent cerró en 104,77 dólares por barril, con una caída de 8,66 dólares, equivalente al 7,63%. El WTI terminó la jornada en 96,46 dólares.
La posibilidad de una salida negociada había ganado fuerza después de los contactos entre funcionarios iraníes y representantes de Qatar. Sin embargo, las declaraciones sobre la distancia que todavía separa a las partes y el ataque estadounidense modificaron ese escenario.

Teherán había planteado la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de dos días, siempre que Washington aceptara una serie de condiciones. Entre ellas figuran el levantamiento del bloqueo naval a los puertos iraníes, el alivio de las sanciones que afectan al sector petrolero y un alto el fuego que incluya a otros frentes de la región.
Los mediadores regionales continúan trabajando para establecer un marco que permita restablecer la circulación marítima y reducir las tensiones. No obstante, las diferencias entre ambos gobiernos y los recientes movimientos militares mantienen la incertidumbre.
Para los mercados, la evolución de las negociaciones será determinante. Un acuerdo que permita normalizar el tránsito por Ormuz podría aliviar la presión sobre los precios, mientras que una nueva escalada militar aumentaría los temores sobre el suministro energético y podría sostener las cotizaciones en niveles elevados.









