El petróleo abrió la semana con un salto brusco, impulsado por la nueva escalada en Medio Oriente y por la decisión de Donald Trump de bloquear los puertos iraníes. Sin embargo, con el correr de las horas, esa reacción inicial perdió fuerza y el mercado volvió a ubicar al barril por debajo de los US$100.
El petróleo borró parte de la suba por Ormuz y volvió a quedar debajo de los US$100
El Brent y el WTI arrancaron en alza tras el bloqueo naval sobre puertos iraníes, pero luego recortaron terreno y perforaron otra vez el umbral de los US$100. El gas en Europa siguió en alza y las bolsas operaron en baja.

Durante la primera parte del día, el Brent y el WTI llegaron a superar claramente esa barrera psicológica. Después, ambos contratos moderaron la suba y regresaron a una zona más cercana a los niveles previos al fin de semana, aunque todavía por encima de los valores con los que habían arrancado abril.
La reversión no alcanzó para despejar la tensión. El mercado del gas en Europa siguió mostrando presión alcista y el conflicto alrededor del estrecho de Ormuz volvió a instalarse como el gran factor de riesgo sobre energía, inflación y comercio global.

Ormuz volvió a marcar el pulso
La atención de los inversores sigue puesta en el estrecho de Ormuz, una vía decisiva para el transporte mundial de crudo y gas. La medida lanzada por Washington apunta a frenar el tráfico con origen o destino en puertos iraníes, aunque no bloquea en los papeles la navegación de buques que crucen hacia otros países del Golfo.
Ese anuncio reactivó de inmediato el temor a una interrupción mayor del suministro energético. El mercado ya descontaba un impacto fuerte sobre las exportaciones de Irán y sobre la logística regional, pero la baja posterior del barril mostró también que persiste la expectativa de una desescalada o de una aplicación limitada del bloqueo.
Aun con ese retroceso intradiario, la presión sobre la energía sigue siendo elevada. En Europa, el gas volvió a trepar con fuerza y varias señales del mercado reflejan que el abastecimiento no se reacomoda con facilidad, sobre todo si la tensión en la zona se prolonga durante las próximas semanas.

Bolsas en rojo y cautela global
La reacción financiera acompañó ese clima de incertidumbre. En Asia predominaron las bajas y en Europa las principales plazas también arrancaron en rojo, con el foco puesto en el costo energético y en el riesgo de que la crisis vuelva a encender un frente inflacionario a escala global.
El retroceso de las bolsas mostró que el mercado sigue leyendo el conflicto como una amenaza abierta, incluso con el petróleo ya por debajo de los US$100. La lógica es clara: aunque el barril se haya desinflado desde los máximos del día, la sola posibilidad de nuevos cortes de oferta alcanza para sostener la cautela.
En ese contexto, el foco quedó repartido entre el precio de la energía, la respuesta de Irán y el margen político de Washington para sostener esta presión sin desbordar todavía más el frente militar y económico en la región.
El mercado mira más allá del rebote
La baja desde los máximos del día no desarmó el problema de fondo. La crisis en Medio Oriente ya alteró previsiones de demanda y oferta, y grandes jugadores del mercado comenzaron a recalcular escenarios para los próximos meses, con precios todavía altos y una normalización que no aparece cerca.
Por eso, el regreso del barril a la zona de los US$98 no se leyó como un alivio pleno, sino como una pausa dentro de una rueda extremadamente volátil. La referencia central sigue siendo la misma: cualquier novedad en Ormuz puede volver a mover con violencia al petróleo, al gas y a los mercados globales.









