Las tensiones entre Rusia y Armenia sumaron un nuevo capítulo este sábado, luego de que Moscú convocara a consultas a su embajador en Ereván en señal de disconformidad con la creciente aproximación del gobierno armenio hacia la Unión Europea.
Rusia cuestiona el giro europeo de Armenia y endurece su postura diplomática
Rusia convocó a su embajador en Armenia para analizar el creciente acercamiento de Ereván a la Unión Europea. La decisión refleja el deterioro de una relación histórica marcada ahora por diferencias políticas, presiones económicas y disputas geopolíticas en el Cáucaso.

La decisión refleja el deterioro de una relación histórica que atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la independencia armenia en 1991.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso informó que el embajador Serguei Kopirkin fue llamado a Moscú para analizar las recientes decisiones adoptadas por las autoridades armenias, que, según el Kremlin, podrían afectar la cooperación dentro de la Unión Económica Euroasiática (UEE), el bloque económico liderado por Rusia e integrado también por Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán.

La medida llega en un contexto de creciente acercamiento de Armenia a las instituciones europeas y tras una serie de visitas de dirigentes occidentales a Ereván, entre ellos el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
Moscú presiona para que Armenia defina su rumbo
La cuestión fue abordada esta semana durante la cumbre de la Unión Económica Euroasiática celebrada en la ciudad de Astaná. Allí, el presidente ruso, Vladimir Putin, cuestionó abiertamente la orientación exterior del gobierno armenio y planteó la necesidad de que el país defina con claridad su posición estratégica.
Según trascendió, los líderes de Rusia, Kazajistán, Bielorrusia y Kirguistán respaldaron la idea de que Armenia convoque a un referéndum para que la ciudadanía decida si desea avanzar hacia una eventual integración con la Unión Europea o mantener su pertenencia al bloque euroasiático.

La declaración conjunta sostuvo que una consulta popular permitiría despejar incertidumbres sobre el futuro geopolítico del país caucásico, ubicado en una región históricamente disputada entre la influencia rusa y occidental.
Advertencias económicas y sanciones comerciales
Las diferencias políticas ya comenzaron a tener consecuencias concretas en el plano económico.
Durante su intervención en la cumbre, Putin advirtió que un eventual alejamiento de Armenia del espacio económico liderado por Moscú podría generar importantes costos para su economía. Entre otros puntos, mencionó posibles aumentos en los precios de la energía y una reducción de los beneficios comerciales que actualmente recibe el país.

En paralelo, Rusia ya aplicó restricciones a diversas importaciones procedentes de Armenia, incluyendo flores, verduras, vinos, coñac y agua mineral. Además, desde Moscú se deslizó la posibilidad de revisar los acuerdos vinculados al suministro de petróleo y gas, dos recursos clave para la economía armenia.
Analistas internacionales interpretan estas medidas como una señal de presión política destinada a desalentar el acercamiento de Ereván a Bruselas.
El factor Nagorno Karabaj y el cambio de percepción hacia Rusia
El enfriamiento de los vínculos entre ambos países tiene raíces más profundas. En Armenia creció el descontento hacia Rusia tras el conflicto de Nagorno Karabaj, donde amplios sectores de la sociedad consideran que Moscú no brindó el respaldo esperado frente a las acciones de Azerbaiyán.

Ese sentimiento de decepción impulsó al gobierno del primer ministro Nikol Pashinian a diversificar sus alianzas internacionales y fortalecer los vínculos con la Unión Europea y otros actores occidentales.
La estrategia, sin embargo, genera preocupación en el Kremlin, que considera a Armenia parte de su esfera histórica de influencia y observa con inquietud cualquier avance europeo en el Cáucaso Sur.
Elecciones decisivas en el horizonte
La crisis diplomática se produce además en vísperas de las elecciones previstas para el 7 de junio en Armenia. Los sondeos anticipan una ventaja para las fuerzas alineadas con Pashinian frente a sectores opositores que mantienen una postura más cercana a Moscú.
El resultado de esos comicios podría definir el rumbo político y geopolítico del país durante los próximos años y profundizar, o eventualmente recomponer, una relación con Rusia que atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas.

Mientras tanto, la convocatoria del embajador ruso constituye una nueva señal de que la disputa por la orientación internacional de Armenia ya se ha convertido en un asunto central para la política exterior del Kremlin.








