Rusia atacó Kharkiv con drones: cuatro muertos y daños en infraestructura
En la madrugada de este lunes, Rusia lanzó una ofensiva aérea sin precedentes con casi 300 drones y misiles sobre varias regiones de Ucrania. El ataque más letal se registró en las afueras de Kharkiv, donde murieron al menos cuatro personas.
La ciudad de Kharkiv, en el noreste de Ucrania, fue una de las principales afectadas por un nuevo ataque masivo perpetrado por fuerzas rusas entre la noche del lunes y la madrugada de este martes 13 de enero. Las autoridades locales informaron que al menos cuatro civiles murieron y otros seis resultaron heridos tras el impacto de drones kamikazes en zonas residenciales del suburbio de Zolochiv.
Las explosiones también dañaron un centro logístico, viviendas y estructuras sanitarias, agravando la situación humanitaria en medio del crudo invierno ucraniano.
Cuatro muertos y daños en infraestructura. Crédito: Ucrania.
Ataque coordinado
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski confirmó que Rusia lanzó cerca de 300 drones Shahed, junto con misiles balísticos y de crucero, en uno de los ataques más intensos desde el inicio de la guerra en 2022.
Las regiones afectadas incluyen además de Kharkiv, las provincias de Dnipropetrovsk, Zaporiyia, Vinnytsia, Jmelnytskyi, Cherkasy, Kirovohrad y Lviv, según reportes del Comando Aéreo del Ejército ucraniano. Varias instalaciones energéticas, hospitales, escuelas y redes de telecomunicaciones fueron alcanzadas.
El objetivo, según funcionarios ucranianos, es “desestabilizar la infraestructura civil y generar caos”, en un contexto donde las temperaturas bajo cero complican aún más la vida de millones de ciudadanos.
Desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la embajadora de Estados Unidos acusó a Rusia de una “escalada peligrosa e inexplicable” del conflicto, señalando que los ataques a gran escala contra objetivos civiles violan el derecho internacional humanitario.
Por su parte, Zelenski reiteró su pedido a los aliados occidentales de reforzar el suministro de sistemas de defensa antiaérea y acelerar la entrega de armamento clave para proteger a la población.
Un invierno bajo fuego en Ucrania. Crédito: Reuters.
Un invierno bajo fuego
El conflicto entre Rusia y Ucrania está por ingresar en su cuarto año, con un escenario marcado por la creciente presión militar rusa, la incertidumbre diplomática y un alto costo humano. Este último ataque masivo, que combina drones de fabricación iraní con misiles de largo alcance, deja en evidencia una táctica sostenida de golpear la retaguardia ucraniana y minar su capacidad de resistencia.
A medida que avanza enero, las autoridades locales temen nuevas ofensivas contra centros urbanos, mientras miles de ciudadanos permanecen sin energía ni calefacción en plena ola polar.
Tras el ataque, la Unión Europea y la OTAN condenaron enérgicamente la ofensiva rusa y reafirmaron su compromiso con la defensa de la soberanía ucraniana.
El alto representante para Asuntos Exteriores del bloque europeo, Josep Borrell, advirtió que estos bombardeos “refuerzan la necesidad de acelerar la entrega de sistemas de defensa aérea a Ucrania” y pidió mantener la unidad internacional frente a la agresión del Kremlin.