Un fuerte terremoto de magnitud 6,1 sacudió la región occidental de Japón y dejó un saldo de al menos tres personas fallecidas y más de 300 heridas en la zona de Osaka.

El fuerte movimiento sísmico sacudió el oeste de Japón y provocó víctimas, daños en edificios y graves interrupciones en el transporte. Las autoridades mantienen el alerta ante posibles réplicas.

Un fuerte terremoto de magnitud 6,1 sacudió la región occidental de Japón y dejó un saldo de al menos tres personas fallecidas y más de 300 heridas en la zona de Osaka.
El sismo generó daños en viviendas, interrupciones en el transporte y escenas de alarma entre la población, especialmente porque ocurrió en plena hora pico de la mañana.
El movimiento telúrico se registró poco antes de las 8 de la mañana (hora local) y su epicentro se ubicó en el norte de la prefectura de Osaka, una de las áreas urbanas más importantes del país. La sacudida fue lo suficientemente fuerte como para provocar el colapso de muros, grietas en carreteras y cortes en servicios esenciales.

Entre las víctimas fatales se encuentra una niña de 9 años que murió cuando un muro de concreto se derrumbó cerca de su escuela mientras se dirigía a clases. También fallecieron dos hombres de edad avanzada que quedaron atrapados por estructuras que colapsaron dentro de sus viviendas.
El sismo dejó además más de 300 personas heridas en distintas ciudades de la región de Kansai, muchas de ellas con lesiones provocadas por la caída de objetos o por accidentes ocurridos durante la evacuación de edificios.
Las autoridades japonesas informaron que numerosos edificios sufrieron daños estructurales, mientras que miles de hogares quedaron sin electricidad o sin suministro de gas durante varias horas. En algunos sectores también se registraron roturas en tuberías de agua, lo que complicó la vida cotidiana de los residentes.
El terremoto también generó incendios menores y el derrumbe de paredes en viviendas antiguas, lo que obligó a desplegar equipos de rescate para revisar zonas afectadas y verificar posibles riesgos adicionales.

El impacto del sismo se sintió con fuerza en el sistema de transporte de la región. Varias líneas ferroviarias, incluidos servicios de trenes suburbanos y del sistema de alta velocidad, debieron suspender sus operaciones durante horas mientras se realizaban inspecciones de seguridad en las vías y estaciones.
La interrupción del transporte generó largas demoras y miles de pasajeros quedaron varados en estaciones o debieron buscar rutas alternativas para regresar a sus hogares o lugares de trabajo. También se registraron cancelaciones y retrasos en vuelos desde aeropuertos cercanos.
Ante la posibilidad de nuevas réplicas, la Agencia Meteorológica de Japón pidió a la población mantenerse alerta y evitar zonas que pudieran presentar riesgos, como edificios dañados o áreas propensas a deslizamientos de tierra.
Japón es uno de los países más sísmicamente activos del mundo debido a su ubicación en el llamado “Cinturón de Fuego del Pacífico”, donde convergen varias placas tectónicas. Por esa razón, el país cuenta con estrictas normas de construcción antisísmica y sistemas de alerta temprana diseñados para reducir los efectos de los terremotos.
A pesar de esas medidas, el temblor en Osaka volvió a recordar la vulnerabilidad de las grandes ciudades frente a estos fenómenos naturales y el desafío permanente de prevenir tragedias en una de las regiones más sísmicas del planeta.