Estados Unidos dio luz verde a la primera visa presentada bajo el esquema de la llamada “Trump Gold Card”, una iniciativa pensada para extranjeros que buscan residir en ese país a cambio de un aporte económico elevado. La medida apunta a captar inversores y perfiles de alto patrimonio con beneficios similares a los de la residencia permanente.
“Trump Gold Card”: la nueva tarjeta que ofrece residencia en EE.UU. por hasta US$ 5 millones
El Gobierno estadounidense dio luz verde al programa que busca captar capitales frescos. Con tres categorías de costo, el plan apunta a inversores internacionales bajo filtros muy rigurosos.

La novedad marca un nuevo paso dentro de una política migratoria orientada a combinar residencia y capital. No se trata de un programa abierto para cualquier solicitante: desde el diseño mismo del sistema, la propuesta quedó enfocada en millonarios dispuestos a realizar desembolsos de gran escala.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirmó que la primera aprobación ya fue concedida, aunque el Gobierno no reveló la identidad del beneficiario. También aseguró que hay cientos de interesados en espera y que el proceso de verificación será especialmente estricto.

Quiénes pueden acceder a la tarjeta dorada
La “Trump Gold Card” está dirigida a ciudadanos extranjeros con una capacidad económica muy alta. El requisito central no pasa por un perfil laboral o académico específico, sino por la posibilidad de ingresar al programa mediante una inversión importante.
La lógica del plan es atraer capital y talento internacional bajo una fórmula que ofrece privilegios comparables a los de quienes residen de manera permanente en Estados Unidos. Por eso, el universo de potenciales beneficiarios queda reducido a un segmento muy acotado.
En otras palabras, no es una visa pensada para migración general ni para trabajadores convencionales. Es una puerta de entrada orientada a patrimonios altos, empresas y perfiles que puedan justificar un aporte económico fuerte.

Cuánto cuesta la “Trump Gold Card”
El programa contempla tres modalidades principales. La primera es la tarjeta individual, con un costo de US$ 1 millón. A eso se le suma una tarifa de procesamiento no reembolsable de US$ 15 mil que debe ser abonada al Departamento de Seguridad Nacional.
La segunda variante es la tarjeta corporativa. Está diseñada para compañías que quieran trasladar o retener talento extranjero y tiene un costo base de US$ 2 millones. En ese caso, además, se deben pagar US$ 15 mil por cada empleado incluido en el esquema.
La tercera opción es la llamada “Platinum Card”, una versión premium que costará US$ 5 millones. Esta modalidad ofrece beneficios adicionales y, según se informó, permitirá permanecer en el país durante 270 días sin pagar impuestos.

Cómo será el proceso de aprobación
Las tres modalidades estarán sujetas a controles de antecedentes por parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos. Desde la administración republicana remarcaron que el sistema de revisión será de máxima exigencia.
Lutnick definió ese mecanismo como “el más riguroso en la historia del gobierno” estadounidense. Esa frase buscó reforzar la idea de que el programa no funcionará solo como una vía rápida de ingreso por dinero, sino también como un esquema con filtros severos de seguridad y elegibilidad.
El Gobierno todavía no detalló con precisión cuánto demorará cada trámite ni cuáles serán todos los requisitos complementarios. Pero sí dejó en claro que la aprobación no dependerá únicamente del pago, sino también de superar una verificación integral.
Qué busca el Gobierno con este programa
Desde la Administración Trump sostienen que la “tarjeta dorada” busca impulsar la economía mediante la llegada de capitales frescos y de profesionales altamente calificados. La apuesta es combinar residencia, atracción de inversiones y fortalecimiento de sectores estratégicos.
Según explicaron, los fondos obtenidos a través del programa estarán destinados a mejoras para el país. Sin embargo, hasta ahora no se difundieron detalles específicos sobre qué áreas recibirán esos recursos ni cómo se administrarán esos ingresos.
La creación de esta visa también deja ver una concepción de la política migratoria más ligada a la capacidad de inversión que a otros criterios tradicionales. En ese sentido, la “Trump Gold Card” se presenta como una herramienta tan económica como política.









