Tras las declaraciones de Donald Trump sobre “regir” Venezuela, el secretario de Estado, Marco Rubio, aclaró que la intervención estadounidense no implica asumir la gestión diaria del país sudamericano.

El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, precisó que la medida busca controlar las exportaciones de crudo y presionar por cambios políticos sin asumir la administración diaria del país sudamericano.

Tras las declaraciones de Donald Trump sobre “regir” Venezuela, el secretario de Estado, Marco Rubio, aclaró que la intervención estadounidense no implica asumir la gestión diaria del país sudamericano.
En este sentido, Rubio señaló que la acción de Estados Unidos se centrará en implementar una estricta “cuarentena petrolera” para presionar por cambios políticos, dejando en claro que no se pretende gobernar Venezuela.

De esta manera, las palabras del funcionario buscan tranquilizar tanto a legisladores demócratas como a republicanos aislacionistas, quienes temían que la operación derivara en una intervención prolongada o en un intento fallido de construcción de nación, como ocurrió en Irak o Afganistán.
A pesar de la aclaración de Rubio, Trump mantuvo su retórica sobre un control total del país: “Vamos a manejarlo y a repararlo”, afirmó, prometiendo elecciones “en el momento oportuno” sin detallar fechas.

Por su parte, Rubio explicó que el “control” al que se refiere Trump se limita a la industria petrolera, con el objetivo de beneficiar al pueblo venezolano y detener el narcotráfico, descartando una administración burocrática del Estado.
En este contexto, Delcy Rodríguez, presidenta interina designada por el Tribunal Supremo, adoptó una postura más pragmática. Invitó al gobierno de Trump a mantener “relaciones respetuosas” y trabajar en una “agenda de cooperación orientada hacia el desarrollo compartido”.
Trump reconoció su disposición a colaborar, pero exigió “acceso total” a infraestructura petrolera y carreteras, advirtiendo que podría haber “consecuencias severas” de no cumplir.
El operativo dejó un saldo trágico entre los aliados del chavismo. Cuba confirmó la muerte de 32 agentes de seguridad durante la incursión, un dato que Trump ratificó: “Muchos cubanos murieron ayer. Hubo mucha muerte en el otro bando. No hubo muertes en nuestro bando”.

A pesar de la intervención, Caracas amaneció relativamente tranquila. Comercios permanecieron cerrados y los ministros del gabinete de Maduro continuaron en sus cargos, operando bajo la administración interina con normalidad aparente.
Rubio definió la “cuarentena petrolera” como un bloqueo naval y comercial estricto sobre las exportaciones de crudo venezolano. El objetivo principal es controlar físicamente la salida del petróleo mediante la intercepción de buques tanque, con el fin de restringir ingresos que financien actividades ilícitas o la resistencia del chavismo y presionar por cambios políticos en el país.