El metro de Kiev dejó de operar este sábado debido a una interrupción en el suministro eléctrico externo, una situación poco habitual incluso en el contexto de la guerra.

El sistema de metro de Kiev suspendió temporalmente su funcionamiento por cortes de electricidad derivados del deterioro de la red energética ucraniana, pese a la tregua parcial acordada entre Moscú y Kiev. Mientras la capital ucraniana enfrenta temperaturas extremas, los apagones también alcanzaron a Moldavia y a otras ciudades del país.

El metro de Kiev dejó de operar este sábado debido a una interrupción en el suministro eléctrico externo, una situación poco habitual incluso en el contexto de la guerra.
Según informó la administración del subterráneo en redes sociales, el bajo voltaje en la red obligó a suspender la circulación de trenes y el funcionamiento de las escaleras mecánicas.
El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, confirmó la situación y explicó que, si bien el servicio se encuentra interrumpido, las estaciones continúan abiertas para ser utilizadas como refugios antiaéreos. “El tráfico en el metro fue detenido debido al bajo voltaje en la red.
Las estaciones pueden funcionar ahora mismo como refugios”, señaló.

El metro de Kiev es una infraestructura clave para la ciudad: cerca de 800.000 personas lo utilizan diariamente para trasladarse y, desde el inicio de la invasión rusa, sus 52 estaciones cumplen además un rol central como espacios de protección durante los bombardeos.
La interrupción del servicio refleja el impacto acumulado de los ataques contra el sistema energético, aun cuando estos se encuentran momentáneamente suspendidos.
Las consecuencias del deterioro energético no se limitaron a Kiev. En la capital moldava, Chisinau, amplias zonas quedaron sin electricidad como resultado de los problemas en la red ucraniana, de la cual depende en parte el suministro del país vecino.
“Se registran cortes de electricidad en gran parte de Chisinau. Pedimos a los ciudadanos mantener la calma”, escribió en Telegram el alcalde Ion Choban. El Ministerio de Energía de Moldavia confirmó posteriormente que la causa fueron “graves problemas en la red eléctrica de Ucrania”.

Dentro del territorio ucraniano, los apagones también afectaron a otras ciudades. En Sumi, al norte del país, se interrumpió el servicio de trolebuses y se registraron cortes en el sistema municipal de agua y alcantarillado. En Vínitsia, al oeste, la falta de electricidad dejó fuera de funcionamiento la principal estación de bombeo, provocando la suspensión total del suministro de agua.

Estos episodios ponen de relieve la fragilidad del sistema energético ucraniano tras meses de ataques sistemáticos, cuyos efectos persisten incluso en ausencia de nuevos bombardeos.
A pesar de los apagones, desde la noche del jueves al viernes no se registraron nuevos ataques rusos contra la infraestructura energética, según confirmó el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.

La pausa responde a una tregua parcial impulsada por Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump solicitara a su par ruso, Vladímir Putin, suspender durante una semana los ataques contra el sistema energético debido a la ola de frío extremo. El Kremlin aceptó la medida, aunque aclaró que la tregua concluirá este domingo.
La situación se agrava por las condiciones climáticas. En Kiev, las temperaturas podrían descender hasta los 19 grados bajo cero durante la noche del sábado y alcanzar los 24 bajo cero el domingo.

En otras regiones del país se esperan mínimas de hasta 28 grados bajo cero. La ola de frío también afecta a Rusia, donde Moscú registra temperaturas inferiores a los 30 grados bajo cero, y donde también se reportaron interrupciones del suministro por ataques ucranianos.
En este contexto, la próxima semana están previstas nuevas negociaciones entre Ucrania y Rusia con mediación estadounidense, mientras la población civil continúa afrontando las consecuencias de una infraestructura energética severamente dañada.