India busca en Venezuela una salida al petróleo ruso y negocia un aval de Estados Unidos
El gobierno indio negocia con Washington una autorización especial para retomar las compras de crudo venezolano como alternativa al petróleo ruso, cuya importación le valió sanciones comerciales. La iniciativa se da en un contexto de tensiones geopolíticas, necesidades energéticas urgentes y reposicionamientos estratégicos en el mercado global.
Nueva Delhi mira a Venezuela para reducir su dependencia del crudo ruso y evitar sanciones. CREDITO: REUTER
El Gobierno de la India avanza en negociaciones con Estados Unidos para obtener una autorización explícita que le permita reanudar las importaciones de petróleo venezolano, una opción que considera clave para reducir su dependencia del crudo ruso y evitar nuevas penalizaciones comerciales por parte de Washington.
Fuentes diplomáticas y de la industria petrolera citadas por la agencia Efe confirmaron este sábado que Nueva Delhi busca establecer un “corredor seguro” libre de sanciones para los barriles provenientes de Venezuela, en línea con una información difundida previamente por Reuters.
La iniciativa responde a una necesidad concreta del sistema energético indio. Como tercer mayor consumidor de petróleo del mundo, la India depende en gran medida de crudos pesados que se ajusten a la capacidad técnica de sus refinerías.
Nueva Delhi mira a Venezuela para reducir su dependencia del crudo ruso y evitar sanciones
Durante los últimos años, ese rol fue ocupado mayoritariamente por el petróleo ruso, adquirido con descuentos tras la invasión de Ucrania, pero esa estrategia comenzó a tener costos crecientes en el plano diplomático y comercial.
Estados Unidos aplicó aranceles punitivos a productos indios como represalia por la continuidad de esas compras.
Según datos de la consultora Kpler, las importaciones de crudo ruso por parte de la India cayeron a 1,1 millones de barriles diarios en las tres primeras semanas de enero, por debajo de los 1,21 millones de diciembre y lejos del pico cercano a los 2 millones alcanzado a mediados de 2025.
Acercamiento político y cuentas pendientes con Caracas
En ese marco, los contactos entre Nueva Delhi y Caracas se intensificaron en los últimos días.
El primer ministro indio, Narendra Modi, mantuvo el viernes una conversación telefónica con la vicepresidenta venezolana y presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en la que ambos coincidieron en la necesidad de profundizar la cooperación bilateral, especialmente en el área energética.
“Abordamos la cooperación estratégica en energía, agricultura, ciencia y tecnología, industria farmacéutica, minería, sector automotor y turismo”, escribió Rodríguez en su canal de Telegram tras la charla.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India informó que ambas partes acordaron “ampliar y profundizar aún más la asociación India-Venezuela en todas las áreas”, incluyendo comercio, inversión y vínculos entre personas.
Además del interés energético, la India busca destrabar más de 1.000 millones de dólares en dividendos pendientes correspondientes a empresas estatales indias que operan en Venezuela, fondos que quedaron congelados a raíz de la crisis económica venezolana y del endurecimiento del régimen de sanciones internacionales.
Antes de la imposición de las medidas más severas contra Caracas, Venezuela llegó a ser el tercer mayor proveedor de petróleo de la India.
A diferencia de los envíos a China o Rusia, que en muchos casos se utilizaron para cancelar deuda soberana, las exportaciones a la India representaban una fuente clave de ingresos en efectivo para la petrolera estatal PDVSA.
Obstáculos logísticos y el rol de Estados Unidos
Pese al acercamiento político, las fuentes advierten que existen importantes obstáculos prácticos para concretar el giro energético indio. En la actualidad, los intermediarios están desviando los cargamentos disponibles de crudo venezolano hacia Estados Unidos, que ejerce una fuerte tutela sobre el sector energético venezolano y concentra buena parte de las decisiones estratégicas.
Nueva Delhi mira a Venezuela para reducir su dependencia del crudo ruso y evitar sanciones
La preferencia por el mercado estadounidense responde, en primer lugar, a una cuestión financiera: el trayecto marítimo hacia Texas permite a Caracas cobrar en apenas cinco días, frente a los cerca de 45 días que demanda el envío hasta la India, un factor clave para la liquidez del país sudamericano.
En segundo lugar, los cargamentos con destino a Estados Unidos operan bajo el amparo de órdenes ejecutivas de Washington, mientras que los envíos hacia Asia siguen expuestos a riesgos legales, como intentos de embargo por parte de acreedores de la deuda venezolana.
A esto se suma la situación de Nayara Energy, una refinería india especialmente apta para procesar el crudo Merey venezolano, pero cuyo capital pertenece en un 49,13 % a la petrolera rusa Rosneft.
Esa participación podría complicar la obtención de un visto bueno por parte de Estados Unidos, que observa con atención cualquier vínculo indirecto con empresas energéticas rusas.
En ese delicado equilibrio entre necesidades energéticas, presiones geopolíticas y negociaciones diplomáticas, la India intenta redefinir su mapa de abastecimiento petrolero sin quedar atrapada en la disputa entre las grandes potencias.