Ucrania lanzó durante la noche una ofensiva con drones contra distintos objetivos en la región rusa de Rostov, en el sur del país. Entre las instalaciones alcanzadas se encuentra una terminal petrolera vinculada a la refinería Neftezhajinsk, donde se desató un incendio.
Ucrania bombardeó una instalación petrolera rusa horas después del pacto entre Trump y Putin
La ofensiva se produjo pocas horas después de que Donald Trump y Vladimir Putin acordaran el suministro de combustible diésel a los mercados estadounidense y mundial, en un contexto de creciente presión de Washington sobre Kiev para que detenga los ataques contra refinerías rusas.

El ataque ocurrió apenas unas horas después de que los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y Rusia, Vladimir Putin, acordaran el suministro de combustible diésel a los mercados estadounidense e internacional.

La ofensiva fue informada por autoridades locales y medios independientes rusos. Según el canal de Telegram Astra, el fuego se registró en la terminal petrolera Yug Rusi, dedicada al almacenamiento y bombeo de combustible procedente de la refinería Neftezhajinsk. La instalación ya había sido alcanzada por drones ucranianos el pasado 9 de julio.
El gobernador de Rostov, Yuri Slusar, informó que durante el ataque fueron derribados más de un centenar de drones. También confirmó daños en un puente ferroviario, lo que obligó a interrumpir la circulación de trenes en ambas direcciones mientras los servicios de emergencia trabajaban en la zona.
Posteriormente, las autoridades reportaron seis personas heridas y daños en varios edificios y viviendas particulares. Además, se produjo un incendio en un edificio en construcción en la localidad de Bataisk.

La ofensiva también alcanzó dos buques en el mar de Azov, aunque no se reportaron víctimas en esos incidentes.
El acuerdo energético entre Trump y Putin
El ataque se produjo pocas horas después de una conversación telefónica entre Trump y Putin, en la que ambos mandatarios acordaron que Rusia suministrará petróleo y derivados a los mercados estadounidense y mundial, con el objetivo de contribuir a reducir los precios internacionales del diésel.
Tras el diálogo, Trump anunció en su red social Truth Social que Rusia se comprometió a entregar más de 300.000 toneladas de combustible diésel de manera inmediata, otras 500.000 toneladas durante noviembre y un millón de toneladas adicionales posteriormente.
El entendimiento se produjo en un escenario marcado por las dificultades que enfrenta Rusia para abastecer su mercado interno de combustibles. En los últimos meses, los ataques ucranianos contra refinerías y otras instalaciones energéticas provocaron interrupciones en la producción y problemas de suministro, con largas filas en algunas estaciones de servicio.
La infraestructura petrolera se convirtió así en uno de los principales objetivos de la estrategia militar ucraniana, que busca afectar la capacidad de Rusia para financiar y sostener su esfuerzo bélico.
Washington presiona a Kiev para frenar los ataques
La continuidad de las ofensivas ucranianas agrega tensión al escenario diplomático, especialmente por las exigencias de Trump al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que detenga unilateralmente los ataques contra las refinerías rusas.
La administración estadounidense sostiene que estas operaciones afectan el abastecimiento de combustible y contribuyen a las presiones sobre los precios internacionales del diésel. En ese contexto, el compromiso de Moscú de incrementar los suministros energéticos adquiere relevancia económica y política para Washington.
Zelenski cuestionó el acuerdo entre Trump y Putin y lo calificó de «injusto» e «impropio de un aliado», en una reacción que refleja las diferencias entre Kiev y Washington respecto de la estrategia para abordar el conflicto.

El nuevo ataque vuelve a poner de manifiesto las dificultades para compatibilizar los acuerdos energéticos entre Rusia y Estados Unidos con la continuidad de las operaciones militares. Mientras Moscú y Washington buscan avanzar en compromisos comerciales, Ucrania mantiene su estrategia de golpear instalaciones que considera relevantes para la capacidad logística y económica rusa.








