Al menos 11 personas murieron durante una serie de ataques rusos contra la región de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, según informaron las autoridades locales y la Policía este sábado 10 de octubre. Entre las víctimas fatales hay tres niños. Los bombardeos también dejaron heridos, personas desaparecidas y daños en edificios residenciales.
Un ataque ruso contra Zaporiyia dejó al menos 11 muertos, incluidos tres niños
Entre las víctimas hay tres niños. En paralelo, la central nuclear de la zona, bajo control ruso desde 2022, advirtió sobre las dificultades para garantizar el suministro de diésel destinado a sus generadores de emergencia, esenciales para mantener la refrigeración de los reactores.

De acuerdo con el responsable regional Iván Fedorov, el balance inicial de víctimas aumentó a medida que avanzaron las tareas de rescate. En uno de los reportes, las autoridades contabilizaron ocho fallecidos, incluidos los tres menores, además de 16 heridos y 12 personas desaparecidas. El balance general difundido posteriormente elevó a 11 el número de muertos.

Según la Policía ucraniana, las fuerzas rusas atacaron sectores residenciales de la ciudad con cinco bombas, dos de las cuales impactaron en edificios de viviendas. Los equipos de emergencia trabajaron entre los escombros para rescatar a las personas afectadas.
Los ataques se producen en un contexto de intensificación de las operaciones militares contra territorio ucraniano y de represalias de Kiev contra objetivos en Rusia. Pese a los esfuerzos diplomáticos impulsados con la mediación de Estados Unidos, las negociaciones no han conseguido avances concretos que permitan poner fin a la guerra, iniciada con la invasión rusa de febrero de 2022.
La central nuclear enfrenta dificultades para abastecerse de diésel
En paralelo a los bombardeos, la dirección de la central nuclear de Zaporiyia advirtió sobre las dificultades para garantizar el suministro de diésel destinado a sus generadores eléctricos de emergencia. La instalación, considerada la mayor central nuclear de Europa, permanece bajo control de las fuerzas rusas desde 2022.
La portavoz de la planta, Yevguenia Yásina, señaló, en declaraciones citadas por la agencia rusa TASS, que la logística continúa siendo extremadamente compleja debido a los bombardeos y los ataques con drones contra las rutas de acceso. Según explicó, tanto el transporte de suministros como el personal encargado de esas tareas están expuestos a riesgos.

La funcionaria sostuvo que la central lleva tiempo sin recibir entregas regulares de combustible y que solo se consiguen organizar suministros puntuales. Advirtió, además, que esa situación no constituye una solución sostenible para una instalación nuclear.
Por qué el suministro eléctrico es clave para la seguridad nuclear
Aunque los reactores de la central se encuentran en parada fría y no generan electricidad, necesitan mantener sistemas de refrigeración para evitar un aumento peligroso de la temperatura del combustible nuclear.

Para garantizar esas funciones, la planta requiere una alimentación eléctrica estable y dispone de generadores de emergencia que pueden funcionar con diésel cuando se interrumpe el suministro externo. Por ese motivo, la disponibilidad de combustible y el acceso seguro a la instalación son factores fundamentales para prevenir incidentes.
Una interrupción prolongada de la energía necesaria para la refrigeración podría comprometer la seguridad de los reactores y elevar el riesgo de un accidente nuclear. La advertencia sobre las dificultades logísticas vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de la central, situada en una zona afectada por el conflicto armado.

La combinación de ataques contra áreas residenciales y problemas de abastecimiento en una infraestructura nuclear estratégica mantiene la preocupación internacional por las consecuencias humanitarias y los riesgos para la seguridad de la región.








